Los OVNIS y el Factor Testigo Imprimir E-Mail
LOS OVNIS Y EL FACTOR TESTIGO

“Era un ser con aspecto de lagarto... Lo que más me impresionó de su rostro fueron los ojos... eran muy blancos y saltones. Las manos eran largas y sus uñas también... Su cuerpo estaba cubierto de escamas...” Así me describió la joven de 18 años Elizabeth D. la terrorífica aparición que sufrió, en el domicilio de una amiga, de un extraño “ente” de apariencia zoomorfa... Por otra parte, Julia García -acostumbrada a protagonizar fenómenos anómalos desde su infancia- presenció tras despertarse una noche de junio de 1987 “un pequeño ser, bajito como un niño de 8 ó 9 años, celeste, transparente, con ojos negros y rasgados, que me miraba pero no me dijo nada...”

Desde una óptica psicoanalítica este tipo de experiencias no serían más que proyecciones del inconsciente de ambas mujeres. Cierto es que las dos “entidades” descritas son extraordinariamente arquetípicas... Sin embargo, Elizabeth sintió que la mano del “ser” la rozó produciéndole unos arañazos en la pierna cuya marca le duró varios días (y que pude fotografiar antes que le desapareciera). Julia, por otra parte, suele ser testigo -dias antes o después de sus encuentros nocturnos- de OVNIs que sobrevuelan su casa, estando a veces en compañía de sus familiares más allegados.

El problema ahora ha dado un giro de 180º. ¿Qué explicación encontraría el psicoanálisis a estas evidencias físicas? ¿Puede el inconsciente, individual o colectivo, materializar OVNIs y provocar efectos fisiológicos?...

Después de 50 años de investigación OVNI, y tras contabilizarse, parece ser, unos ¡100 millones de avistamientos!, solo estamos seguros de una cosa: EL FENÓMENO OVNI, INDEPENDIENTEMENTE DE CUAL SEA SU ORIGEN, ES REAL. También sabemos que su impacto en la conciencia humana ha sido enorme, que su maniobrabilidad y morfología trasciende incluso los conocimientos científicos actuales y que, en muchísimos casos, se ha constatado su naturaleza física (aunque ya hoy deberíamos plantearnos qué entendemos por “real” y por “físico”).

Pero a pesar de la abrumadora evidencia existente en todo el mundo, la extendida hipótesis de “alienígenas que han llegado a nuestro mundo viajando desde lejanas estrellas” no puede explicar todo el complejísimo fenómeno OVNI -parte del fenómeno pudiera ser posible- entre otras cosas porque, como afirma el astrofísico y ufólogo Jacques Vallée, “los OVNIs son físicos y psíquicos a la vez”... Por consiguiente, esa peculiar naturaleza “psicoide” (cuasi-psíquica), hace de los OVNIs un asunto irritante, escurridizo, absurdo, y hasta -diría yo- intocable, ya que aún no hemos encontrado la metodología adecuada para su investigación. Coincidiendo precisamente con la tesis de Vallée, el investigador Dennis Stillings -director de la Asociación “Archaeus Projet”- advierte que “si el fenómeno OVNI fuese un fenómeno esclusivamente psíquico o, por el contrario, solamente físico, no nos habría llamado tanto la atención, y en seguida le habríamos encontrado una explicación”.

JUNG Y LOS “ARQUETIPOS”

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), aventajado discípulo de Freud, definió los “arquetipos” como los contenidos del inconsciente colectivo. Esos contenidos simbólicos nutrirían y recrearían los sueños, los mitos, las creencias... Así pues, el “inconsciente colectivo” es una especie de estrato profundo de la psique humana donde se encuentra almacenados los recuerdos e ideas compartidos por la humanidad desde tiempos remotos.

En este sentido, símbolos como el círculo (“mandala”), ideas como “el mito del retorno” o conceptos como “el Bien” y “el Mal”, se han venido repitiendo en todas las creencias religiosas, desde las doctrinas más primitivas hasta los modernos cultos a los “dioses extraterrestres”.

                   
                     
   
Carl Gustav Jung
          Este nuevo movimiento religioso (el “contactismo extraterrestre”) -en el que profundizaremos más adelante- surgió cinco años después del conocido avistamiento protagonizado por Kenneth Arnold en 1947 (con el que se abrió oficialmente “la era de los platillos volantes”), cuando tras conocerse las experiencias de “contacto” vividas por George Adamsky con un presunto venusino de nombre “Orthon”, comenzaron a surgir un buen número de individuos que afirmaban recibir mensajes de los “emisarios cósmicos”. En poco tiempo se convirtieron en los profetas del siglo XX, y miles de personas, identificadas con el mensaje extraterrestre, sintieron en su interior la llamada del nuevo “evangelio” de las estrellas...
No es de extrañar que con este panorama -que ya se vislumbraba claramente cuando Jung escribió su última obra “Un Mito Moderno” (1958)-, el genial psicólogo escribiera sobre los OVNIs que “ha llegado a convertirse en un mito vivo.
                   
    Tenemos aquí la oportunidad de ver cómo nace una leyenda y cómo se forma una fábula maravillosa sobre la invasión, o por lo menos la aproximación de potencias celestes extraterrestres, en una época oscura y dificil de la historia humana”. ¿Quiso Jung al hablar de mito, leyenda y fábula decir que los OVNIs eran una falacia?... Nada de eso. En el prefacio de su aludida obra dejaba bien claro que “el fenómeno, notoriamente complejo, poseyera junto a un posible fundamento físico también un esencial componente psíquico”.

EL MITO LLEGA “A POSTERIORI”

El Fenómeno OVNI ciertamente contiene elementos mitológicos, pero no es un mito en su génesis... El folklorista Hilary Evans aclara este punto asegurando que “junto con el verdadero fenómeno OVNI, coexiste el mito OVNI”. Por tanto, es probable que detrás de antiguos mitos y leyendas existiese un estímulo real, desconocido, exógeno al ser humano (¿físico? ¿parafísico? ¿interdimensional?...) Dicho estímulo original serviría de base para que proyectásemos los contenidos simbólicos (arquetipos) de nuestros inconsciente. El resultado: nuestro marco cultural y religioso, de acuerdo a la época, se vería notablemente reflejado en la interpretación de ese estímulo. Muchos están de acuerdo en que esta influencia psico-social se observa claramente a lo largo de la historia, como ocurrió en épocas pretéritas con las teofanías -que dieron origen a las religiones-, o en las Edad Media con los “espíritus elementales”, que alimentaron el folklore tradicional. Y, por supuesto, eso mismo ocurre con el actual fenómeno OVNI. No por casualidad, muchos ufólogos de la nueva corriente psico-sociológica (Evans, Pinvidic, Vallée, Mehéust...) interpretan los modernos contactos OVNIs como una versión actualizada –y por tanto, tecnificada- de ciertos temas del folklore antiguo. Y es que “la cultura tecnológica -como señala el folklorista Bertrand Mehéust- no ha eclipsado el sentimiento sagrado en el occidental contemporáneo”.

¿INDICIOS EN LA LITERATURA?

En las novelas de ciencia-ficción de las primeras décadas del siglo XX, ya se describían relatos sobre la venida de seres del espacio que pronosticaban fielmente las historias de OVNIs surgidas “oficialmente” tras el caso Arnold a finales de los años 40. Publicaciones como “Amazing Stories” (1926), “Wonder Stories” (1929) o “Astounding Stories” (1930) dieron buena cuenta de ello.

El cine también ha ejercido una importante influencia en la gestación del mito que floreció alrededor del fenómeno OVNI. Algunos films ya mostraban con anterioridad –y con sorprendente precisión- los mismos elementos que tiempo después sirvieron para componer piezas claves como el “contactismo” o las “abducciones”. Así, películas como “Ultimátum a la Tierra” (1951) o “Los invasores de Marte” (1953) anticiparon ambas facetas respectivamente... Ante dicha cuestión surgen inmediatamente dos interrogantes: ¿las experiencias OVNIs son un producto de la ciencia-ficción puesto que los testigos conocían de antemano ese género literario?, o por el contrario ¿los autores de ciencia-ficción tuvieron visiones premonitorias de algo que iba a suceder realmente?... Creemos que ni lo uno ni lo otro. Sí es verdad que la ciencia-ficción ha podido influir en la interpretación popular del fenómeno con términos como “marcianos”, “alienígenas”, “invasores del espacio” (igual que la prensa hizo con el concepto “platillo volante”), pero no ha originado el fenómeno en sí. El fenómeno OVNI es atemporal. Siempre ha estado ahí. Es anterior a la ciencia-ficción, lo mismo que los “contactos” y los “raptos”. Ha cambiado la interpretación en cada periodo histórico, como ya indicamos anteriormente.

Esa semejanza entre los relatos de ciencia-ficción y los encuentros con OVNIs (analizada a fondo por Bertrand Mehéust en “Science Fiction et Soucoupes Volantes”, 1978) encuentra su razón de ser en lo apuntado por Robert Sholer y Eric Rabkin en su exhaustiva obra “Science Fiction” (1977): “La ciencia ficción recurre con frecuencia a los mitos, esas historias arquetípicas que nos ayudan a caracterizar nuestro mundo”.
En resumen, la ciencia-ficción, igual que el fenómeno OVNI, se alimenta de los mitos y los símbolos pertenecientes a nuestra cultura. De nuevo nos topamos con la teoría junguiana del inconsciente colectivo.

HIEROFANÍA EXTRATERRESTRE

“Hierofanía” es el acto de manifestarse lo sagrado. Según el reputado historiador de las religiones Mircea Eliade “podría decirse que la historia de las religiones, de las más primitivas a las más elaboradas, está constituida por una acumulación de hierofanías”.

Podremos extrapolar esa definición al nuevo culto, surgido en esta la segunda mitad del siglo XX, en torno a la creencia en “seres del espacio que vienen en OVNIs con una misión redentora hacia la Humanidad”. En ese sentido, los “contactados” con su particular cosmovisión, han dado origen a una “hierofanía extraterrestre” que viene a configurar la “religión espacial” de este tercer milenio. Este nuevo sistema de creencias -acoplado a la cultura occidental de hoy- ha reactualizado los antiguos mitos: los “dioses” y “ángeles” de la antigüedad son los modernos extraterrestres, y los “carros de fuego” y “nubes luminosas” de la Biblia -interpretados entonces como visiones divinas- son los actuales OVNIs. Y es que, en el fenómeno del contactismo, la influencia judeo-cristiana está más que presente...

ESTEREOTIPOS RELIGIOSOS

El controvertido contactado francés Claude Vorilhon, “Raël”, -que iniciaría sus experiencias tras un encuentro con los tripulantes de un OVNI el 13 de diciembre de 1973 en un volcán de la región francesa de Clermont Ferrand- afirma que los seres con los que contacta son los “Elohim” citados en la versión hebrea del Antiguo Testamento.

                   
   
Rael
          Para Raël, la especie humana es el resultado de un experimento genético llevado a cabo por esos “Elohim”, y por tanto, habría que reinterpretar el libro del Génesis bajo este otro nuevo paradigma. “Estos seres -contó a la prensa el lider del “Movimiento Raëliano” hace unos años-, muy avanzados tecnológicamente, se lanzaron al Cosmos en busca de un planeta para fabricar un ser artificial. Llegaron hasta la Tierra y la creyeron idónea. Se instalaron en ella y comenzaron a crear seres hasta que decidieron crear uno a su imagen y semejanza (...) A lo largo de los siglos envian mensajeros para ver el nivel de desarrollo de este pueblo”. En estas modernas hierofanías, Jesús juega el papel de “Jefe Supremo de la
                   
                           
    Confederación Intergaláctica”. Numerosos grupos de contactados esperan su “segunda venida” en un OVNI (“Nonsiamosoli”, “Aproxix”, “Comando Asthar”, “Asociación Adonai”...) Como bien señala el geníal ufólogo sevillano Ignacio Darnaude, “en el fondo es la figura del ‘Hijo’ la que más preocupa a los más recientes movimientos contactistas”... Y tras Él, vendrá la esperada “nave nodriza” para evacuar la estirpe del pueblo escogido. “La Nueva Jerusalén -según carismático contactado Eugenio Siragusa- puede entenderse como la Gran Nave que recogerá a los elegidos, semilla de la siguiente generación”.

Pero este sincretismo tecno-místico-ufológico (convertido por numerosas sectas, así como el movimiento pseudo-espiritual conocido como “Nueva Era”, en un descarado negocio lucrativo) llega a extremos sorprendentes en muchos casos: Giorgio Bongiovanni -conocido como el “hijo espiritual” de Siragusa- es contactado, vidente mariano, estigmatizado, además de ser la reencarnación de Francisco Martos -el vidente de Fátima-. Él y su hermano Filippo son también los “dos testigos” citados en el Apocalipsis (por si no fuera suficiente, su megalomanía le lleva a presentarse últimamente como ufólogo)...

Y es que, a fin de cuentas, “el contactismo -como apunta el antropólogo Ignacio Cabria- se basa en una doctrina sincrética, cuyos elementos proceden de orígenes mucho más remoto de lo que incluso sus practicantes conocen”.

UNA VIVENCIA PERSONAL

Este fenómeno social no sólo ha hecho uso de los componentes mitológicos de nuestra religión -que pese a la crisis que ésta pueda estar sufriendo, sus mitos, en buena medida, siguen respondiendo a nuestras necesidades profundas- sino que ha bebido de otras fuentes: doctrinas teosóficas y reencarnacionistas, filosofías orientales, tradiciones esotéricas, espiritismo kardeciano, etc.

Es precisamente esta anárquica mezcolanza la que hace del contactismo un fenómeno atrayente y exótico, lo que sumado a las experiencias directas que ofrece a aquellos que, obedientemente, siguen las enseñanzas de los “guias cósmicos” (como por ej., avistamientos previa cita, recepción de mensajes, encuentros con seres de otro mundos, viajes astrales, desarrollo de facultades psíquicas, despertar de conciencia, etc.), no es extraño que haya logrado convertirse en el sustituto perfecto de nuestra religión oficial que, a estas alturas, resulta obsoleta, cargada de dogmas y ritualismo, olvidada del maravillosismo, y que nos coloca demasiado lejos a un Dios inaccesible; solamente sus representantes, los jerarcas eclesiásticos, son los intermediarios entre el Cielo y la Tierra...

Por lo contrario, en el contactismo, cualquiera puede tener “línea directa” con estos modernos “dioses de Acuario”. Mientras los “santuarios extraterrestres” (Montserrat, Chilca, Uritorco, Teide...) se llenan de adoradores de OVNIs, el clero observa con desasosiego cómo sus templos se quedan cada día más vacios. Como reconoce el teólogo seglar Miret Magdalena, “los líderes de las Iglesias no saben descubrirnos la religión del futuro”...

El “contactismo extraterrestre” -como habrá observado el lector- es el asunto más controvertido y complejo del puzzle ufológico... Aún cuando consideremos la posibilidad de que determinadas experiencias de esta clase puedan estar originadas en una conexión entre el ser humano y otros planos transdimensionales (tema que abordaremos má adelante), la subjetividad que suelen desprender los testimonios de un buen número de contactados, los mentalismos reflejados en la mayoría de los mensajes, los delirios mesiánicos que surgen tras este fenómeno, además de muchos otros elementos oscuros que rodean el ambiente contactista (psicopatologías, suicidios, sectarismos, manipulación de masas...), deberán hacernos reflexionar lo bastante hasta mostrarnos extremadamente prudentes y, sobre todo, muy críticos, ya que en definitiva, y según la opinión del ya aludido Ignacio Darnaude, “no sabemos verificar si un determinado sujeto nos explica lo que le están confiando desde otros estratos de la realidad, si es presa de delirios alucinatorios o si está dando rienda suelta a sus fantasias”.

LA COMPONENTE PARANORMAL

El parapsicólogo José Mª Casas-Huguet, uno de los investigadores que más ha profundizado en el estudio de los OVNIs y sus implicaciones parapsicológicas, en su excelente libro “Nuevo Universo... (La Otra Realidad)” sostiene que “en el Fenómeno OVNI existe o concurre una muy significativa componente Paranormal”. Totalmente de acuerdo. Aunque para aquellos ufólogos que sólo tienen en cuenta la idea del “visitante alienígena”, la connotación paranormal es un aspecto incómodo -incluso maldito- de la complejísima naturaleza de los “no identificados”, y prefieren rechazarla por una razón muy sencilla: vendría a demostrar el papel tan importante que juega el psiquismo humano en la experiencia OVNI. Así pues, el binomio OVNI-MENTE invalida de golpe una de las leyes fundamentales de la ufología ortodoxa, propuesta hace años por el prestigioso Antonio Ribera: “El fenómeno OVNI tiene una existencia independiente de la del testigo del mismo”.

Pero el fenómeno OVNI, como todos sabemos, es tremendamente absurdo -al menos para nuestra limitada lógica-, por lo que no hay más remedio que asumirlo tal y como se nos presenta, sin apriorismos que valgan, ya que finalmente, como escribió Aldous Huxley, “los hechos no dejan de existir porque se les ignore”...

En suma, es conveniente que, cada cierto tiempo, establezcamos nuevos contactos con aquellos testigos que, en su dia, entrevistamos después de que tuvieran un encuentro cercano con un oVNI, y aún más –si cabe- si protagonizaron una “abducción” (o el fenómeno colateral de los “visitantes de dormitorio”). Seguramente comprobaremos, con cierto asombro, cómo en reiteradas ocasiones volvieron a sufrir sucesos similares al anterior, y puede que, tras aquella singular experiencia OVNI, sintieran cómo sus facultades PSI comenzaron a potenciarse. Asimismo es muy posible que hayan vivido, incluso en compañía de algún familiar o amigo, algunos fenómenos de naturaleza parafísica...

Sobre esta última posibilidad, recuerdo el caso “Jomel”, investigado magistralmente por el gran ufólogo y amigo Pedro Canto. Los protagonistas son una joven pareja, José María y Anabel, que tuvieron su primer encuentro con “lo desconocido” en agosto de 1991. Fue en la playa de Cala Tuent (Mallorca) dónde un día de dicho mes, y mientras se encontraban en su vehículo, observaron un enorme objeto azulado, parecido a “una tarta de dos pisos”, muy brillante, y que se hallaba suspendido sobre el mar. Momentos después, del objeto, surgió una figura “ataviada como un monje”, resplandeciente, que se acercó al lugar dónde estaban los dos aterrados testigos... Tras huir en coche a gran velocidad, vivieron una auténtica odisea durante unos minutos, cuando la extraña “entidad”, volando, se abalanzó sobre ellos. Comprobaron que se trataba de una especie de raya marina de gran tamaño, “con unos ojos completamente negros, grandes y rasgados hacia atrás”.

Esta espeluznante experiencia -y ya nos centramos nuevamente en la tesis que venimos elaborando- fue el detonante de una serie de fenómenos anómalos que padecieron luego en su domicilio de Molins de Rey (Barcelona): raps (golpes inexplicables), sombras antropomorfas, bolas luminosas, extraños olores, aparición de pequeños “duendecillos”, etc. Fenómenos que, desde un contexto parapsicológico, se clasifican bajo el término de “poltergeist”.

Apuntábamos más arriba que otras personas pueden compartir algunos episodios inexplicables con los testigos principales... En el caso que nos ocupa, el propio Pedro Canto, realizando una investigación “in situ”, llegó a oir -y registró en una grabadora- el sonido del timbre del teléfono... Algo muy normal si no fuera por un solo inconveniente: ¡el teléfono aún no tenía conectada la línea!...

¿TESTIGOS OVNIS = DOTADOS PSI?

Si buceamos en la infancia de los testigos OVNIs o de los que aseguran mantener frecuentes encuentros con “entidades extrahumanas”, existe una alta probabilidad de que rescatemos curiosos precedentes, como pueden ser ciertos contactos -que el sujeto recuerda vagamente- con “amigos invisibles” o “seres de luz”.
                   
    El propio Dr. Allen Hynek, a pesar de que su interés hacia los OVNIs giraba exclusivamente en torno a la realidad física de los mismos, terminó reconociendo que “el fenómeno OVNI tiene, ciertamente, aspectos físicos pero no podemos dejar de mencionar que existen algunos informes que mencionan inquietantes aspectos paranormales y psicológicos”. Efectivamente. La casuística OVNI lo ha venido demostrando en múltiples ocasiones: existen casos en que los testigos afirman mantener contacto telepático con los tripulantes de los OVNIs, o bien, son introducidos en el OVNI en un estado de ingravidez, es decir, levitando, mientras son absorbidos por un haz de luz; algunos abducidos aseguran que no han sido secuestrados físicamente, sino a nivel “astral”; otros han llegado al contacto a través de la “oui-ja” y la “psicografía”; y también hay quien dice          
Allen Hynek
                   
                           
    conectar con los extraterrestres mediante una especie de “trance mediúmnico”. ¿Es serio que, ante esta abrumadora evidencia, sigamos sin reconocer la importancia que adquiere el “factor humano” en el Fenómeno OVNI?...

Si reflexionamos sobre esta inquietante simbiosis entre los OVNIs y lo paranormal, no nos queda otra opción que aceptar el hecho de que la experiencia OVNI no es un episodio aislado en la vida del testigo, sino que forma parte –junto con el aludido factor paranormal- de un proceso cuyo fin, por el momento, desconocemos. Coincidiendo por tanto con la tesis expuesta por el psicólogo Kenneth Ring: “No es típico que el encuentro con un ovni sea un tipo aislado de experiencia en la vida del individuo; en su lugar, parece formar parte de un patrón mayor de experiencias inusuales, frecuentemente de naturaleza psíquica”. No obstante, intuimos que detrás de toda esa escenificación ha de existir, casi forzosamente, una clara intencionalidad. Siendo así nos preguntamos: ¿cuál es el propósito de esta compleja puesta en escena?... Y lo más inquietante: ¿qué o quién la pone en marcha?.

Por las últimas investigaciones que se están llevando a cabo en diversas partes del mundo, todo parece apuntar hacia una forma interior de evolución del ser humano, un despertar o una mutación de la conciencia colectiva... Y con esta idea ya alcanzamos el aspecto más trascendente del Fenómeno OVNI. Pero no adelantemos conclusiones, ya que todo ello será debidamente analizado al final de este trabajo...

OTROS ESTADOS DE CONCIENCIA

Los casos de abducción tienden a ocurrir, generalmente, bien cuando la “víctima” se encuentra conduciendo con cierto sopor, preferentemente de noche, o bien cuando se encuentra acostada, instantes antes de dormir o de despertar (aunque mantengamos ciertas dudas al respecto, normalmente se viene considerando las “visitas de dormitorio” como un subproducto de las abducciones). Y no solo los episodios de “secuestros extraterrestres” se desarrollan mientras el sujeto sufre un “estado no ordinario de conciencia”... Otras formas de contactos OVNIs -desde simples avistamientos hasta encuentros directos con los tripulantes-, también tienen lugar durante ese peculiar estado psicológico, en el que el sujeto se encuentra relajado, con su mente consciente por debajo del umbral de la vigilia -y a la vez aflorando la mente inconsciente-. No olvidemos que los contactados utilizan diversas técnicas (ejercicios de meditación, concentración, mantralización, etc.) para alcanzar esos “estados transpersonales” con la idea de garantizar la conexión con supuestas “entidades alienígenas”, como han venido haciendo los componentes de la extinta “Misión RAMA”... “Aunque la mayoría ocurren espontáneamente –puntualiza Hilary Evans-, existen Estados Alterados que se producen deliberadamente (intoxicación, hipnosis, meditación, etc.)”.

No en vano, estas experiencias extraordinarias, como asegura Michael Grosso, “parecen moverse entre el sueño y la realidad”. Opinión coincidente con la de José Mª Casas-Huguet, quien señala que: “Las vivencias OVNI más significativas e impactantes se acostumbran a dar en un estado de conciencia en algún modo “diferente” o “modificada”; algo así como en un insólito sueño hecho realidad”.

LA CONEXIÓN INTERDIMENSIONAL

Los “estados modificados de conciencia” son, con toda probabilidad, la puerta de entrada hacia otras realidades alternativas. La existencia de otras dimensiones, interconectadas con nuestro mundo físico, ya está siendo aceptada por la moderna física, al menos teóricamente...

No vamos a profundizar en los nuevos postulados científicos que se refieren a un posible universo multidimensional o a los “mundos paralelos” (véase los trabajos del físico Paul Davies), pero por citar sólo un ejemplo, la teoría del “orden implicado” (o “plegado”), del profesor de Física Teórica David Böhm, ha revolucionado el paradigma de la física newtoniana, al presentarnos el Universo a modo de un gigantesco holograma, cuyas partes están todas interconectadas entre sí. Pero lo más trascendental de esta teoría, a mi juicio, es la idea de que nuestro cerebro -que, según el neurólogo Karl Pribam, también opera como un holograma- puede conectarse con otros “planos de la realidad” o, como también han sido denominados por el bioquímico Ken Wilber, “esferas de frecuencia holística”.

En tal caso ¿de “dónde” procedía el “objeto” bidimensional (sin volumen) que observaron una noche dos cazadores en un campo de Cazalla de la Sierra (Sevilla) hace algo más de dos años?... Según nos narraron “in situ”, el OVNI “plano” y circular apareció de pronto, flotando casi a ras de suelo, desprendiendo una gran luminosidad pero sin producir reflejos ni sombras, y desapareció instantáneamente... ¿Conectaron por un instante las mentes de los dos testigos, J.R.M. y M.A.M., con otro nivel dimensional?... Aunque no tengamos una respuesta concluyente a tales interrogantes, como así vendrían a confirmar la sugestiva hipótesis que venimos planteando en estas últimas líneas: existe una interacción entre la conciencia humana y otras realidades transpersonales. Y es precisamente en esas otras “realidades” donde pueden tener su procedencia muchos de los fenómenos que calificamos como OVNIs y paranormales. Los místicos, médiums, yoguis, psíquicos, y aquellos testigos que han vivido ocasionalmente alguna experiencia de naturaleza anómala, han explorado, a través de sus mentes -más allá de la percepción sensorial normal, como diría el físico Fritjof Capra-, esas otras regiones multidimensionales. “Lo que llamamos ESP y experiencia paranormal -concluye Sam Keen- cabe que no sean más que nuestra inmersión en las dimensiones atemporales que constituyen la estructura holográfica de nuestras mentes”.

En suma, el comportamiento absurdo e irracional, las transgresiones espacio-temporales, la naturaleza “psicoide”, asi como la componente parafísica de una buena parte de los encuentros con los “no identificados”, además de -como ya hemos analizado- las situaciones en las que éstos tienen lugar, nos llevan finalmente a aceptar no un origen extraterrestre del fenómeno OVNI, sino una procedencia interdimensional. Estamos, por tanto, de acuerdo con el Dr. Jiménez del Oso cuando afirma en su reveladora obra “El Síndrome OVNI” que “la hipótesis interdimensional es la menos absurda de las hipótesis que tratan de explicar la presencia de los ovnis”...

¿HACIA UN DESPERTAR DE CONCIENCIA?

Concluimos este amplio trabajo con una cuestión bastante discutible, pero existen suficientes indicios para que la tengamos muy en cuenta...

Si seguimos detenídamente el desarrollo de estos acontecimientos -centrándonos en los testigos tanto como en sus experiencias- vislumbraremos un sugestivo e incluso esplendoroso horizonte en el devenir de la especie humana. Pero vayamos por parte:

Ya dije líneas más arriba la importancia que supone efectuar un seguimiento periódico de los testigos OVNI para detectar un posible desarrollo de facultades PSI o alguna experiencia paranormal tras su encuentro. Pues bien, no sólo hemos constatado muchas veces este curioso y significativo dato, sino que además descubrimos cómo el testigo experimenta un cambio -brusco, en unos casos, y gradual, en otros- a nivel psico-emocional (incluso fisiológico, excepcionalmente).

El caso de abducción protagonizado por Próspera Muñoz es muy conocido dentro y fuera del ámbito ufológico... En 1947, cuando contaba 7 años de edad, Próspera fue secuestrada por dos pequeños seres que la introdujeron en el interior de un OVNI. El extraordinario suceso tuvo lugar en una finca a las afueras de Jumilla (Murcia).

En el verano de 1993, y durante un inolvidable encuentro que mantuve en Gerona con esta entrañable mujer, su marido José Mª Semitiel y su hija Ana, Próspera me revelaría la creciente transformación interior que ha ido experimentando tras recordar su vivencia abduccionista ¡30 años después de haber acontecido!.

En la entrevista manifestó que ese insólito episodio ha sido enriquecedor en su vida, consiguiendo gracias a ello muy buenas amistades (sobre todo, entre investigadores OVNI) e interesándose por cuestiones filosóficas y esotéricas, con el ánimo de encontrar respuestas a los enigmas que acompañan al Hombre. “Estas apariciones (OVNIs) -me señaló finalmente- sirven como un estímulo para que abramos más nuestras mentes”. ¿Podría ser ésta la clave final del contacto OVNI?... Para el investigador Carl Raschke es muy probable, ya que postula que “el Fenómeno OVNI ensancha nuestras mentes y fortifica nuestros poderes de comprehensión general e intuición sintética”. Raschke, a raiz de su sugestivo planteamiento, llega a definir a los OVNIs como “agentes ultraterrestres de desconstrucción cultural”...

Aquellos individuos que se enfrentan cara a cara con el fenómeno OVNI -particularmente en los encuentros cercanos- sufren un impacto emocional de tal magnitud que su vida, a partir de ese instante, ya no será la misma. Su forma de pensar varía considerablemente, y no digamos hasta qué punto pueden verse afectadas sus anteriores creencias religiosas o su modo de percibir la realidad que les rodea. Sin duda, terminarán interesándose por temas científicos, filosóficos o metafísicos, y además, surgirán en ellos una especial sensibilidad hacia los problemas sociales y ecológicos... Todos estos rasgos, y algunos más, los he encontrado reflejados en muchos de los testigos OVNIs, abducidos y contactados, cuyas historias he investigado personalmente.

¿Hacia dónde conduce esta especie de cambio psico-espiritual? ¿Tal vez, a un despertar de la conciencia humana?... Kenneth Ring, profesor de psicología de la Universidad de Connecticut, considera que éste, y no otro, es el propósito de los encuentros extraordinarios. En su excepcional trabajo, el Proyecto Omega (investigación que ha visto la luz en una obra de igual título), Ring muestra la similitud existente entre las ECMs (Experiencias Cercanas a la Muerte) y las abducciones. Aunque, a simple vista, parezca que nada tienen en común, el investigador Alvin Lawson encontró ciertos paralelismos entre ambas fenomenologías (ver anexo 1), además de otras (místicas, psicodélicas, extracorpóreas...) El Dr. Ring, no obstante, se ha centrado concretamente en los efectos que dichas experiencias ejercen en el testigo: “Las personas que han experimentado una ECM, y también los que han tenido encuentros con OVNIs -nos advierte el autor del Proyecto Omega- al pasar por sus experiencias sufren ciertos cambios que afectan a su funcionamiento fisiológico, su sistema nervioso, su cerebro y sus procesos mentales, de manera que permiten que se manifieste un nivel superior de la naturaleza humana”. Falta por saber qué “inteligencia” o qué “fuerza motriz” pone en marcha este proceso de psicomutación en nuestra especie: ¿Somos nosotros mismos? ¿Se trata de una mente planetaria? ¿O existe un agente extrahumano que participa en la evolución de nuestra conciencia?... Lejos estamos aún de saber la respuesta, al menos, mientras carezcamos de una conclusión definitiva sobre el origen de las experiencias extraordinarias (si son productos de la mente humana, de una fuente exógena, etc.)

En cualquier caso, ¿podemos estar de acuerdo con lo especulado por el escritor John White, y que cita el Dr. Ring en su obra?: “Estamos siendo testigos de la fase final del Homo Sapiens y de la emergencia simultánea de lo que he denominado “Homo Noeticus”, una forma más avanzada de la Humanidad”. Ahora es Vd. quien tiene la última palabra...

(Anexo 1)

IMAGINERÍA ALIENÍGENA

Hace algo más de dos décadas, el profesor Alvin Lawson realizó una una clasificación en la que se recogía seis clases de extraterrestres, de acuerdo a los testimonios más frecuentes. Esos tipos, clasificados por sus rasgos morfológicos, serían: humano, humanoide, animal, robot, exótico y aparición. Lo interesante de esa clasificación es que puede aplicarse perfectamente a las “entidades” que se manifiestan en otros contextos: religioso, folklórico, mitológico, diabólico...

Además, Lawson elaboró doce etapas sucesivas que se repiten en diferentes fenómenos anómalos, desde la abducción hasta las ECMs (Experiencias Cercanas a la Muerte), pasando por la experiencia mística, los efectos de drogas psicodélicas, etc. Algunas de esas etapas son: visión de una luz brillante, sensación de flotar, atravesar un túnel, contacto con una “entidad”, regreso a la vida cotidiana, transformación interior, etc. Guarda, curiosamente, gran similitud con el retrato-robot propuesto por el Dr. Thomas E. Bullard para las abducciones, tras haber estudiado más de 300 casos: captura, examen, deliberación, excursión, viaje a otros mundos, teofanía, regreso y consecuencias.

Tanto en la tipología de los presuntos extraterrestres que se presentan hostilmente ante los testigos -como en los casos de abducción- suelen ser de aspecto grotesco, zoomorfos en algunos casos, macrocéfalos, grises... Su presencia, obviamente, nos repugnaría. En cambio, los que se manifiestan ante los contactados para llevarles mensajes de fraternidad cósmica, suelen ser bellos, altos, rubios, de aspecto angelical. Su presencia, lógicamente, resulta atrayente. Los primeros dicen venir de un mundo devastado, agonizante, semi-destruido por radiaciones atómicas; los segundos, en cambio, afirman provenir de mundos paradisíacos, perfectos, donde no existen el dolor y la enfermedad.

¿Se trata de una visión dualista y arquetípica de nuestro propio futuro?... Algunos investigadores responden afirmativamente a este interrogante, como el filósofo Michael Grosso al reconocer que “en el escenario de los contactados, los “Hermanos del Espacio” son proyecciones idealizadas de la especie superior en la que tenemos que convertirnos: altos, rubios, con pelo largo y vestidos de blanco. En el escenario abductivo, los humanoides grises y enfermizamente pequeños son proyecciones simbólicas de lo que somos –precarios, despiadados, etc.-”

Si los extraterrestres no son más que un fiel reflejo de nosotros mismos, en los que hemos proyectado los contenidos simbólicos propios de nuestra cultura, añadiéndoles además determinados atributos futuristas, la ciencia-ficción, como ya mostramos en el artículo, supo captar perfectamente el nuevo escenario cosmogónico que irrumpiría con fuerza en nuestra civilización occidental a mediados de este siglo...

(Anexo 2)

¿ESTÁ EL TESTIGO EN PLENA VIGILIA?

El 5 de febrero de 1978 aconteció un encuentro OVNI que muy pronto llegó a convertirse en todo un clásico en los anales de la Ufología. Me estoy refiriendo a la abducción protagonizada por el cazador Julio F., a pocos kilómetros de Medinaceli (Soria). Según su testimonio, ese día había madrugado más de la cuenta para ir de caza, acompañado de su perro “Mus”. Durante el trayecto, sintió un extraño impulso que le hizo desviarse por un camino adyacente. Tras recorrer unos pocos metros, de pronto, su vehículo dejó de funcionar. El resto es toda una odisea: Julio F. se topó con dos seres altos, de complexión atlética, con la piel blanca y muy pálida, los rasgos de su rostro eran muy definidos, sus pómulos muy salientes y los ojos eran redondos y muy grandes. Estos seres, que según el protagonista “podrían pasar perfectamente por humanos”, se comunicaron con él por vía mental, y le invitaron a subir a una enorme nave, de unos 50 mts. de diámetro. Una vez allí -como después se supo a través de la hipnosis regresiva- el sorprendente cazador fue sometido a diversos exámenes y a la extracción de líquidos de su cuerpo (saliva, jugos gástricos, semen, orina...) Una experiencia, en definitiva, que para Julio F. fue tremendamente angustiosa.

Antonio Ribera llegó a escribir que este extraordinario suceso, junto con el de Dionisio Llanca, son “los dos casos de rapto de seres humanos a bordo de un OVNI más importantes y mejor estudiados del mundo”.

Pero este episodio de abducción contiene algunos detalles muy significativos, y que, a mi entender, deberían ser tenidos muy en cuenta...

En la excepcional obra “Secuestrados por Extraterrestres”, del citado Antonio Ribera, aparece publicada una entrevista efectuada a Julio F. por José Antonio Campaña. En la misma, el propio abducido cuenta que “recuerdo que aquella noche dormí poco, dí vueltas y vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño”. En otro momento de la entrevista dice: “Noté que los kilómetros se hacían interminables. No avanzaba ni loco”.

Con ello estoy planteando la posibilidad de que nuestro protagonista no se hallase en un estado de plena vigilia, sino, probablemente, bajo lo que conocemos como un “estado modificado de conciencia”. En principio, de las dos afirmaciones anteriores de Julio F., advertimos, por un lado, una privación del sueño -originada según él por la intranquilidad de no llegar a oir el despertador-, y por otro lado, la llamada “hipnosis de carretera”, que suele tener lugar viajando en coche, de noche, y a través de largas y solitarias carreteras. Recordemos que en este mismo escenario se producen otras series de fenómenos anómalos como la teleportación, el “tiempo perdido” o las apariciones de “autoestopistas fantasmas”...
                   
                                                     
                       
Moisés Garrido
España
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