Verdad y mentira de la vida en el Cosmos Imprimir E-Mail
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Verdad y mentira de la vida en el Cosmos
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Verdad y mentira de la vida en el Cosmos

 

Leopoldo Fausto Montello

Buenos Aires – Argentina

 

Reportaje realizado al Doctor Igor Mirabel en el Diario "Clarín" el jueves 6 de febrero de 1986, durante el cual el conocido radioastrónomo argentino niega posibilidades a la exobiología. Un interesante reportaje y a la finalización del mismo, el amigo lector conocerá mi postura.

El diario "Clarín" publicó lo siguiente:

 

Buscar la razón en el espacio

 

_ ¿Hay hasta ahora alguna prueba de la existencia de vida inteligente extraterrestre?

_ NO. Ni siquiera hay una prueba de la existencia de vida extraterrestre, aunque no sea inteligente.

_ Sin embargo, los científicos están convencidos.

_ Estar convencidos es una cosa, y tener una evidencia experimental es otra cosa muy distinta. En realidad esa es una vieja historia. Ya Lucrecio especuló con el asunto y después científicos de la talla de Giordano Bruno y Huygens. En el siglo pasado Gausa propuso talar bosques en Siberia en forma de triángulos rectángulos para llamar la atención, para anunciar a quien nos estuviera mirando que aquí había una civilización que manejaba el teorema de Pitágoras. Después en las primeras décadas de nuestro siglo, están los trabajos de Lovell y toda esa historia de los canales marcianos, donde en realidad lo que se estaba viendo era pura imaginación. Lovell hizo grandes donaciones para construir un telescopio muy grande con el objeto de estudiar los fantasmagóricos canales marcianos y este telescopio aunque no descubrió ningún canal marciano, sirvió para descubrir un nuevo planeta del sistema solar: Plutón. En realidad, todo esto es puramente especulativo... y lo sigue siendo. En el fondo está basado en lo que puede llamarse el principio de uniformidad en el universo, que puede sintetizarse más o menos así: El universo es más o menos igual en todas partes. Nuestro Sol no ocupa ningún lugar de privilegio, es apenas una estrella más en una galaxia más y entonces, lo que ocurrió en nuestro sistema solar, la aparición de la vida y la inteligencia, como producto de la evolución o de la creación divina esto es contingente, debe de haber ocurrido en muchos otros lugares.

Pero hay que recalcar que esto es una especulación y no una evidencia que satisfaga los criterios científicos.

 

Una señal

 

_ ¿Qué sería una evidencia?

_ Una señal, debidamente observada y corroborada. Observada por distintos observadores y en circunstancias diferentes.

_ ¿Qué tipo de señal? Porque en el folklore corriente, cuando se toca el tema de vida extraterrestre, se suele pensar en platos voladores.

_ Bueno, eso es el folklore y nada más. Además sería vida muy poco inteligente. Nosotros nos guiamos por lo que conocemos de la naturaleza, y sería poco razonable, o sería poco inteligente que existiera algún tipo de comunicación o intercambio de información a través del desplazamiento físico de seres o de robots. Las distancias en el cosmos, son muy grandes. Calcule que la estrella más cercana al Sol, Alfa Centauro, llevaría alrededor de 100.000 años. Es muy poco práctico, y ninguna civilización inteligente trataría de hacer algo así. Más bien se tiene la convicción de que se utilizarán señales electromagnéticas, que viajan a la velocidad de la luz.

_ Y lo que ustedes buscan son esas señales.

_ Sí. Hace unos años, Sullivan, utilizando el radiotelescopio de Arecibo, tuvo la idea de hacer mediciones apuntando a la Luna, y detectó el eco de nuestros propios radares militares y emisiones de T.V. Sobre la base de este experimento, y no sólo de la teoría, sabemos que la energía de esas emisiones se pierde hacia el espacio, y si hacemos los cálculos, sabemos que si hubiera una civilización asociada a una estrella dentro de un radio de veinte o cuarenta años luz de nosotros, que utiliza emisiones en ondas de radio, podríamos haberla detectado. O bien, si hubiera una civilización a una distancia de diez años luz, nos habría detectado si tiene bien relevado el cielo.

_ Cuarenta años luz es una distancia muy pequeña.

_ Sí, pero en un radio de cuarenta años luz hay unas cincuenta o sesenta estrellas similares al Sol que podrían tener planetas asociados, y es la búsqueda de esos planetas la que se va a encarar con el telescopio espacial.

_ O sea que todavía ni siquiera hay evidencias de la existencia de planetas alrededor de alguna otra estrella.

_ No, pero últimamente hubo grandes novedades sobre este asunto. El satélite de radiación infrarroja IRAS descubrió un exceso de radiación infrarroja proveniente de la estrella Vega. Ese exceso de radiación que se interpreta por la existencia de un disco protoplanetario podría dar lugar a la formación de planetas. Ahora bien, después de eso, Aumann y colaboradores han encontrado que ese tipo de exceso de radiación infrarroja ocurre en un diez a veinte por ciento de estrellas, lo cual indicaría que la asociación de material protoplanetario es una propiedad muy general en las estrellas. Pero no obstante no se ha comprobado hasta ahora la existencia de un sistema planetario que no sea el nuestro. Aunque los astrónomos estamos convencidos de que existen dado que hay muchas estrellas como el Sol y que el Sol es una estrella joven en el universo; una cosa es estar convencido, y otra cosa es tener la evidencia experimental.

_ ¿Qué quiere decir una estrella joven?

_ Una estrella de segunda o probablemente de tercera generación. Una estrella que se ha formado a partir de los restos de otras estrellas que terminaron su ciclo y estallaron en forma de supernovas. Sabemos que el Sol es una estrella de segunda generación por lo menos por su composición química. El hierro, que tanto abunda en la Tierra, o el calcio, que forma nuestros huesos, sólo pudieron formarse en las estrellas, durante una supernova. No hay en el universo otra manera de fabricar hierro o calcio. El Sol surgió una vez que nuestra galaxia estaba formada, una vez que había habido otras estrellas que evolucionaron y murieron.

 

Estrellas nuevas

 

_ ¿Se observa la formación de nuevas estrellas en este momento?

_ Sí, existen regiones del espacio donde sabemos que en el interior de nubes oscuras de polvo y gas hay estrellas en formación, y sabemos que el proceso por el cual estas estrellas se forman no deja de ser violento. Existe violencia en el nacimiento de las estrellas. Las estrellas se forman en el interior de esas nubes densas y oscuras de materia interestelar, que por contracción gravitacional, y también por la acción de algún desencadenante, se contrae hasta que la estrella se enciende.

_ ¿Cuánto tiempo demanda ese proceso?

_ Desde que empieza a eliminarse la luz infrarroja a expensas de la energía gravitacional, de esta contracción de que hablaba hasta el momento en que la estrella se enciende, es decir, que se inician las reacciones nucleares, pasan de diez mil a cien mil años.

_ Volviendo al tema de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, usted me dijo que se esperaban señales. ¿Qué tipo de señales?

_ Señales que no podamos atribuir a ningún proceso natural, es decir, señales que sólo se puedan producir artificialmente.

_ ¿Y cómo serían esas señales?

_ Señales muy angostas en frecuencia, señales que tengan un ancho de banda de frecuencia muy angosta, por ejemplo, de un centésimo de Hertz. Para aclarar esto, digamos que el ancho de banda de un canal de televisión es de seis millones de Hertz. Sabemos que ningún fenómeno natural podría producir señales tan angostas en frecuencia como un centésimo de Hertz. Los másers interestelares que son los equivalentes del láser, pero en radioondas, son las señales naturales más angostas que conocemos y tienen dispersiones de por lo menos cien Hertz. Entonces, si recibimos una señal con dispersión de menos de un Hertz, sabemos que sólo puede ser producida artificialmente.

Por otro lado, tenemos una idea de donde buscar. Quiero hacer notar que la identificación de estas señales no es una tarea trivial ni mucho menos. Por empezar, hay que diferenciarlas del ruido cósmico, de los miles de ondas que llegan al cosmos, producidas por pulsares, quasares, radiogalaxias, emisiones de todo tipo de los objetos estelares. Es más o menos como si uno quisiera saber si alguien habla en medio de un concierto de rock. Es necesario filtrar todo ese ruido cósmico para encontrar lo que buscamos, si es que está allí. Pero algunas cosas que sabemos nos ayudan. Sabemos que la región del espectro donde el ruido cósmico es menor es la región de ondas de radio de micro y radioondas. Una civilización inteligente sabría lo mismo y emitiría precisamente en esa zona de frecuencias. También hay ciertas frecuencias especiales asociadas a transacciones en el átomo de hidrógeno o en la molécula del oxhidrillo, que los astrónomos estudian con particular interés. Es de suponer también que una civilización inteligente para llamar la atención emitiría señales en esas frecuencias. Como ve extendemos el principio de uniformidad: lo que nos interesa a nosotros les interesa a ellos y viceversa.

_ ¿Y qué otro tipo de características tendrían que tener estas señales?

_ Regularidad, repetibilidad. Que estén bien observadas. Hace unos años pareció que se observaba una señal, en la Universidad de Ohio, que tiene un radiotelescopio dedicado a este asunto, pero la señal no se volvió a repetir. Eso no nos sirve. No constituye una evidencia, una prueba empírica.

_ Usted me hablaba de las dificultades para filtrar el ruido cósmico.

_ Sí, yo decía que era como querer escuchar a alguien en medio de un concierto de rock. El concierto en este caso es el ruido cósmico. Para filtrarlo uno necesitaría un espectrómetro de un millón de millones de canales.

Uno necesitaría un instrumento capaz de explorar el Universo en todo el espectro de radioondas, y que a la vez filtre el ruido cósmico. Bueno, no tenemos todavía un instrumento semejante.

Pero la novedad es que hace dos años se ha logrado la construcción de analizadores espectrales que pueden analizar aproximadamente, diez millones de puntos en el orden de un segundo. No estamos en el millón de millones de puntos que yo le decía, pero nos acercamos algo. Hace cuatro o cinco años estábamos en un analizador de solo mil puntos. Pasar de mil a diez millones de puntos es un avance impresionante, un salto tecnológico que hace que crezcan las expectativas de encontrar señales inteligentes o artificiales. De paso estos avances hacen que mayor número de científicos se interesen por el tema; la Unión Astronómica Internacional (UAI), que dicho sea de paso está presidida por el argentino Jorge Sade, decidió formar una comisión de bioastronomía, que concentra y promueve las actividades de búsqueda de vida fuera de nuestro planeta.

_ La historia de la búsqueda de vida inteligente extraterrestre, en la que colaboraron científicos norteamericanos y soviéticos – el programa SETI – en sus comienzos estuvo relacionado con la detente política de los sesenta ¿no es así?

_ Algo así, y las primeras reuniones SETI, que yo preferiría llamar BIE (búsqueda de inteligencia extraterrestre), fueron simposios en los que participaron científicos norteamericanos y soviéticos, de la talla de Sagan o Troisky. Este último, ya había encarado una búsqueda con antenas diseminadas por todo el territorio de la URSS. No llegó a ser un programa, pero fue un primer paso. Desgraciadamente a causa de las tensiones políticas, al último simposio SETI, realizado en Boston el año pasado, los soviéticos no asistieron.



 
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