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La Influencia OVNI
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La influencia Ovni

(Primera parte)

 

Sebastián Jarré

Buenos Aires – Argentina

 

El teléfono suena.

 

- Hola, ¿quién es?

- ¡Que tal Enrique! ¿Cómo andas?

- Bien, ¿y lo tuyo?

- Luchando como siempre... te llamaba porque el sábado nos reunimos con el grupo, en el cibercafé.

- ¡Ah! ¡Fabuloso! Tengo unos videos que compre sobre las "zonas calientes" de influencia ovni en la Argentina, habla también sobre distintas teorías sobre el posible origen de los Ovnis, son interesantísimos.

- ¡Bueno!, luego me los pasás y me los copio; yo voy a llevar para que vean un libro que leí hace poco de J. J. Benítez, se llama "Ricky" no sé cuanto, después te lo muestro. ¿Nos vemos allá?

- ¡Ponele la firma! Chau Alberto.

 

Posiblemente esta simple – en apariencia – conversación que le fue familiar a varios encierra un significado más profundo que parece ocultarse detrás de fachadas erróneas. Todos aquellos que comparten un mismo interés por el tema ovni que raya en la búsqueda incesante de respuestas, probablemente le fue significativa la hipotética conversación precedente.

Y así es, el tema de los Ovnis agrupa e involucra a cientos, miles de personalidades de todo tipo de edades, razas, religión y cultura. Es muy cierto que de este fenómeno se desprenden diversas ramas que intentan asociarlo, a la sazón, el triángulo de las Bermudas, las pirámides de Egipto y otros vestigios de la antigüedad, mutilaciones misteriosas de ganado, apariciones marianas, criaturas anómalas y más aún, pero a ciencia cierta nada prueba que el fenómeno Ovni indefectiblemente esté relacionado con estos supuestos.

Sólo hay especulaciones y teorías; pero, ¿cuál es la verdadera influencia que trae detrás de sí el fenómeno? ¿Por qué une a las personas conformando nuevos pensares? El relato ulterior espera en su debida manera – modestamente – intentar aclarar ello.

Se presentan en el cielo. Continuamente llenan de cavilaciones a cientos de individuos, mentes brillantes, mentes imaginativas, mentes intelectuales, y todas coinciden en señalar a una simple pregunta: ¿Por qué? Puede haber varias razones que expliquen su presencia, razones que aún desconocemos y otras que pretendemos conocer, sin embargo hay dos razones que hoy en día podemos constatarlas, quizás ambas se vean reflejadas en la vida de miles – por no decir todos – de individuos: la búsqueda personal de las preguntas que definen nuestra existencia humana y que las religiones han intentado explicar (y de hecho Jesús lo logró pero su mensaje verdadero fue deformado, tergiversado, en una palabra "manoseado" de como fue originalmente) el "De dónde, por qué, y adónde". La otra de estas razones es aunque parezca rara, el intento de una nueva civilización. Y por esta última vamos a comenzar.

Para un mejor entendimiento del "hoy" es necesario contemplar, aunque sea brevemente, el "ayer". A través de muchas edades la especie humana fue poco a poco conformando nuestra actual forma de civilización en sociedad.

La falta de atracción fraterna natural desde el hombre primitivo hasta la actualidad es la que hoy en día lleva al mundo al colapso en el que se encuentra. El primitivo ser humano no rebosaba naturalmente del espíritu de la fraternidad, ni del deseo de contacto social con sus semejantes, más bien aprendió por triste escarmiento que "la unión hace la fuerza".

Antiguamente, el primitivo hombre se asociaba para poder sobrevivir. Si estaba solo quedaba indefenso, a no ser que llevara la marca de una tribu o clan que atestiguara que pertenecía a un grupo que indudablemente se vengaría de todo mal que le ocurriera por manos de otros. A medida que el tiempo pasa, la sociedad humana viene evolucionando en ciclos de edades como resultado de ese temor al aislamiento y mediante la cooperación reacia. Está probado que si se sitúa al ser humano en estrecho contacto, estos suelen aprender a gustarse mutuamente, sin embargo esto ocurre pocas veces en la sociedad, estos estrechos contactos sólo ocurren entre mentes afines con ideales – en general – comunes.

Y el tema Ovni, quizás es uno de estos temas afines...

Los primitivos seres humanos no tardaron en comprender que cien hombres trabajando juntos pueden más que uno, así pues nació la sociedad primitiva. La cooperación no es un rasgo natural del hombre, éste aprende a cooperar al principio por el miedo, y luego por la conveniencia. La sociedad civilizada es el resultado de los primeros esfuerzos del hombre para sobreponerse a la aversión que tenía al aislamiento, sin embargo todo lo dicho no indica el afecto mutuo. Esto – como intenté decir antes – es característico de mentes afines con ideas asociadas que al entrelazarse los llevan indefectiblemente a una misma búsqueda de valores. Si el afecto no fuera de esta manera, si fuera algo natural, la sociedades de todo el mundo estarían armonizadas como debiera.

Así vemos con todo, que la sociedad está concebida primordialmente para aminorar el elemento de riesgo en el modo de vivir del individuo, y ha progresado con la misma rapidez que ha logrado aminorar el dolor y aumentar el elemento de placer en la vida.

De este modo avanza a paso lento todo el cuerpo social hacia la meta del destino: la extinción o la supervivencia; dependiendo si la meta es la autoconservación o la autogratificación. La autoconservación origina la sociedad, mientras que la autogratificación excesiva destruye la civilización.

El hambre de alimento y el deseo sexual (el amor) fueron dos grandes influencias que contribuyeron a la temprana asociación de los primitivos hombres (el hombre comparte estos impulsos instintivos con los animales). Luego, la vanidad y el temor, más concretamente el temor a los fantasmas, fueron otras dos emociones que indujeron a los seres humanos a unirse y mantenerse unidos.

En cuanto al alimento, éste era imprescindible para el ser humano primitivo (aún el moderno ser humano), ello lo llevó a la asociación mutua con otros semejantes para capturar sus alimentos. Pero con el paso del tiempo, el hambre cesó de ser el único incentivo en la mente del hombre primitivo, allí se incorporó el deseo sexual. Esto trajo consigo la formación primitiva de la familia, la raíz de la civilización.

La vanidad si se amplia para incluir el orgullo, la ambición y el honor, entonces se puede ver no sólo como esto contribuyó a la formación de las asociaciones humanas, sino, además como también mantiene unidos a los seres humanos, puesto que tales emociones "no sirven" sin espectadores ante quienes hacer ostentación. La vanidad contribuyó de sobremanera al nacimiento de la sociedad. Sin embargo hoy en día, los empeños errados de una generación vanagloriosa amenazan con dar al traste con la civilización. Hace mucho tiempo que el deseo de placer reemplazó al deseo de sustento; los fines sociales de autoconservación se están transformando aceleradamente en viles y amenazadoras formas de autogratificación y esto sabemos que no conduce a nada apreciable...

El temor a los fantasmas le dio a la sociedad integridad y un aspecto extrahumano. Antiguamente el soñar con fantasmas fue el factor individual más grande de la evolución de la sociedad humana. El hombre primitivo consideraba al sueño tan real como la vida misma (aún hoy hay personas con ese pensamiento), por ello el sueño fantasmal, el soñar con personas fallecidas, produjo que los primitivos hombres de mente sencilla se aterrorizaran, e indujo a que se tomaran en brazos para asociarse mutuamente y protegerse contra estos peligros imaginarios, vagos e invisibles.

Este temor produjo que los órdenes sociales pocos rigurosos se hicieran más disciplinados.

No querían provocar la ira de los fantasmas, entonces establecieron una nueva forma de reglamentarse. Así nacieron las primitivas formas de orden de la sociedad (Esta superstición primitiva sin sentido – para esta época – aun persiste o mejor dicho ciertos seres humanos la hacen persistir. Sin lugar a dudas fue muy útil en su época, pero ya no lo es.)

Sin ayuda de las fuerzas sobrehumanas la tensión de la sociedad estalla al alcanzar ciertos limites. Es por ello que posiblemente este nuevo quinto elemento de asociación de individuos, los Ovnis, pretenda unificar de otra manera mejor, la sociedad proyectando las mentes de muchos hacia nuevos horizontes de convivencia. Está claro que la historia demuestra que distintas creencias unificaron a las gentes de mente sencilla. Quizás el factor más unificador que constituyó a las sociedades modernas su actual forma de reglamentarse, fueron las distintas revelaciones por hombres en las muchas edades de la historia.

Estos lideres religiosos, fueron una suerte de armonización en los pueblos y civilizaciones antiguas. Muchos hoy podrán ver a estos lideres como instigadores de decretos totalmente irracionales o sembradores de discordia, pero ello es común cuando se desconoce la historia de la humanidad en evolución. Sin embargo, para la época en que se promulgaron estaban muy bien encaminados. Si vemos por ejemplo a Moisés que con tanto esfuerzo aplacó la practica destructiva de los sacrificios humanos transformándolos por – como pudo por la época – a sacrificios de animales, como el cordero, entenderemos mejor como las civilizaciones evolucionaron a la actual. A la primitiva gente de mente sencilla no era posible de transformarla o volcarla a nuevas doctrinas e ideas de un instante a otro, y abandonar sus modos y costumbres arraigados de siempre. Es difícil. Todo requiere tiempo y evolución. Lo cierto y contundente es que si no hubiese sido por estos reveladores o líderes, la humanidad tal como la conocemos hubiera sucumbido en el salvajismo innato y la barbarie incontenible.

Es cierto que el fenómeno Ovni posee su lado negativo; las sectas. Pero a pesar de estas ramas oscuras que todo misterio presenta (antes por ejemplo, el temor a la ira fantasmal se intentaba frenar con sacrificios humanos y rituales obscenos y repugnantes de toda índole. Hoy por hoy el hombre continua haciéndolo, pero en forma, adaptada y camuflada a la época), el fenómeno Ovni trae aparejados muchas influencias de toda índole para la sociedad que crece continuamente. Es tan difundida hoy en día la "doctrina Ufo" que muchas mentes afines al tema se unen y llegan a fraternizar (sin descontar los que se unen para sacar provecho). Así podemos ver a grupos de seres humanos en bares, confiterías, en departamentos, plazas, etcétera, en comunión intentando expresar sus creencias al grupo que integran y expresando sus anhelos más ocultos. De esta forma un nuevo nexo con la sociedad empezó a nacer, allá por el año ´47, cuando se dio a conocer por primera vez la palabra "plato volador". Hoy trascendió de tal forma que une inconsciente o conscientemente a muchas mentes que presentan el mismo interés particular por la temática.

A medida que los ECIII y ECII y I tipo se suceden en el tiempo (sumadas las Abducciones), más se difunde la importancia que este fenómeno evolutivo trae. Una nueva sociedad ha empezado a crecer y unificarse. El fenómeno Ovni, indudablemente tiene – ya sea directa o indirectamente – un propósito de unificar las mentes hacia la búsqueda de la respuesta que éste esconde, asimismo a desarrollar otro tipo de unión social más moderna y evolucionada.

Muchos individuos adoran a los Ovnis, como si se tratasen de Dioses, unos dioses que nos visitaron en la antigüedad; otros, en cambio, tratan de buscar Ovnis en la Biblia y así lo dejan expresado a las personas que luego creen en ello. Lo cierto es que el tema agrupa intelectos en busca de su respuestas posibles y muy pocos de estos intelectos notan que asimismo como el fenómeno les infunde un halo misterioso y enigmático, también los unió...



 
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