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El "Contactismo": Ultima Religión del Milenio Imprimir E-Mail

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El "contactismo": Ultima religión del milenio

 

Moisés Garrido Vázquez

Huelva – España

 

[Este artículo fue publicado en la revista "ESPACIO Y TIEMPO", nº 23 – Enero 1993. Reproducido aquí con autorización expresa del autor.]

 

7 de junio de 1985. Siete jóvenes estudiantes nos reunimos en una casa particular, en Huelva, para realizar una sesión de vasografía ("oui-ja"). Una vez concentrados y con las yemas de los dedos índices apoyadas levemente en el filo de la copa invertida, ésta empieza, en pocos minutos, a desplazarse torpemente hasta que en un movimiento rápido y seguro se dirige a la palabra "SI"...

La expectación era unánime, y con cierta satisfacción preguntamos a la "copa" sobre su identidad:

 

- ¿Quién eres?

- OXALC

- ¿Qué eres?

- HABITANTE DE URANO

- ¿Tienes cuerpo material?

- EN MI PLANETA SÍ

- ¿Cuál es tu número?

- OCHO

- ¿Qué significa el 8?

- EL PUENTE ENTRE LOS TERRESTRES Y YO

- ¿Existe algún ser superior?

- UNA FUERZA COSMICA

 

Después de numerosas preguntas, y como se suele hacer en estos casos, pedimos alguna prueba "objetiva", si podemos emplear este término en tales circunstancias.

 

- ¿Habrá próximos avistamientos de ovnis en Huelva?

- SI

- Di la fecha más cercana

- DIEZ

- ¿A qué hora?

- 2308

- ¿A las 23:08?

- SI

- ¿En qué lugar podremos verlo perfectamente?

- DONDE NO HAYA EDIFICIOS

 

A continuación pusimos las letras que representan los puntos cardinales para que la copa hiciera el recorrido que seguiría el ovni en su paso. La copa se dirigió del SE al NO.

 

- ¿Cuántos objetos?

- UNO

- ¿Es luminoso?

- SI

- ¿Qué color?

- AMARILLO

- ¿Cuántos tiempo durará el avistamiento, en segundos?

- 180

 

Cumplimiento de la previsión

 

Y llegó la esperada jornada del avistamiento; el lugar que elegimos estaba a las afueras de la ciudad, en la zona sur. La verdad es que no teníamos ninguna garantía de que veríamos algo; nuestra actitud era totalmente crítica, y creo que es lógico... Nos guiaba simplemente un afán de curiosidad; comprobar que la "oui-ja" podía acertar en alguna ocasión, porque si consultamos los mensajes que se suelen recibir por este "canal", casi nunca gozan de fiabilidad y suelen caracterizarse por sus dictados incoherentes y absurdos. No obstante, allí estábamos a las once menos cuarto, oteando el cielo, comprobando las direcciones que tomaban los aviones, para no caer en ningún error de identificación; de vez en cuando reíamos por lo ilógico de aquella situación: ¡Esperando el paso de un ovni predicho por una sesión de "oui-ja"! Pero un grito de júbilo de uno de los asistentes nos sacó a todos de nuestros pensamientos...

¡Mirad allí arriba!... Efectivamente, una "luz" amarilla, que destacaba de las demás estrellas por su potencia, avanzaba lentamente en línea recta. Eran las ¡23:08! Y el objeto provenía del SE, tal como se nos anticipó en la sesión; la "luz" – sin ninguna intermitencia – cuando se encontró a nuestra altura, realizó un leve giro dirigiéndose hacia el NO. Era increíble, pero allí nos encontrábamos como testigos de aquel insólito acontecimiento. Y justo a los tres minutos – nuevo acierto – perdimos de vista la "luz" por los edificios que se alzaban a lo lejos...

El avistamiento nos alegró, como es obvio, pero ni cambiamos nuestro modo de pensar, ni nos adentramos en el laberíntico mundo del "contactismo" ni intentamos siquiera "fabricar" una filosofía en torno a dicho caso. Lo único que hicimos fue recogerlo por escrito para nuestro archivo, firmar la documentación por los siete testigos del "encuentro" y, por supuesto, guardarlo en nuestro interior como una experiencia más de las que habíamos vivido en este complejo mundo de la investigación paracientífica.

Eso sí, con ello comprobamos que cualquier persona, sin ser un "contactado", puede llegar a establecer con sencillos métodos – como éste de la "oui-ja" – "contacto" con otras "realidades" e incluso ser testigo directo de algún que otro "fenómeno anómalo". Aunque se dice reiteradamente que quienes "contactan" son "ellos" y no nosotros, nuestra predisposición mental, creencias o deseos, y la continuidad en tales prácticas, pueden convertirnos a la larga en "contactados"; y es que, como suele decirse, el que busca termina encontrando...

Seguramente el lector se preguntará qué explicación puede tener la experiencia anterior. Sinceramente, no lo sé. Los "contactados" sí creen saber la respuesta, pero los estudiosos de estos temas, humildemente, hemos de reconocer nuestra ignorancia ante este tipo de hechos irracionales. ¿Es realmente posible que un "extraterrestre" se comunicara con nosotros a través de la "oui-ja"? Me parece algo ridículo... ¿Nuestro subconsciente, en ese estado de relajación, pudo activarse y tener la premonición del avistamiento y, a través de la "copa", decírnoslo? Puestos a especular, ¿y si fue casual que justo a la hora predicha viésemos pasar esa "luz" no-identificada? Un sinnúmero de preguntas sin respuesta podrían ponerse sobre el tapete en espera de solución.

 

Influencia social del "contactismo"

 

El método de la "oui-ja" y de la "psicografía" – empleado desde el siglo XIX en el contexto espiritista – ha sido "trasplantado" al terreno de los "contactados" y éstos, como los "médiums" de antaño, invocan, no a los "espíritus", sino a los "hermanos cósmicos". "No sólo los mitos religiosos están cediendo su lugar a los mitos cósmicos – asegura el doctor Jiménez del Ososino que también el campo del espiritismo está siendo víctima del mismo proceso".

La fiebre que desató en Occidente el trascendental "encuentro" que tuvo lugar, hace ahora 40 años, entre George Adamski y el "angelical" venusino "Orthon", en el desierto californiano, hizo que surgieran por doquier decenas de grupos (fraternidades, hermandades, sociedades...) cuyo fin era lograr el "contacto" con esas "inteligencias extrahumanas" que, al parecer, y según los comunicados recibidos, gozan de un elevado nivel técnico y espiritual, un ideal al que aspira gran parte del género humano.

Coincidiendo con el comienzo de la carrera espacial y después del amargo recuerdo que dejó en los corazones la II Guerra Mundial, además de que el terreno ya estaba abonado desde el popularizado encuentro del piloto civil norteamericano Kenneth Arnold con nueve "platillos volantes" el 24 de junio de 1947, el hombre solía mirar las estrellas con un hálito de esperanza, meditando sobre la posibilidad de otros mundos habitados, tema que la ciencia-ficción ya desarrollaba desde varias décadas atrás.

No es de extrañar que este ambiente idóneo diera pronto sus frutos: cientos de individuos manifestaba ser "intercesores" entre los extraterrestres y la Humanidad, y afirmaban recibir mensajes y duros avisos contra el mal proceder del que se cree el "rey de la Creación"; además, muy pronto los comunicados fueron tomando cierto tinte apocalíptico. "De seguir este camino erróneo – rezaban la mayoría de los mensajes – el ser humano se verá en poco tiempo a las puertas del fin del mundo". Se estaba gestando, pues, lo que podríamos considerar como la última religión de este milenio ya agonizante.

 

Algo de historia

 

Si tenemos en cuenta el axioma compartido por los "contactados", "ángeles ayer, extraterrestres hoy", entonces este fenómeno tendría su origen en la noche de los tiempos y, por tanto, profetas como Moisés, Enoch o Elías serían la versión ancestral de los modernos "contactados". Pero para no perdernos en "ufo-hermenéuticas" ni en interpretaciones astroarqueológicas, no nos salgamos del contexto ufológico y repasemos la historia contemporánea de este gran fenómeno sociológico.

Como tantas otras cuestiones, el "contactismo" – "un fenómeno genuinamente americano", como dirían los detractores – tuvo su cuna en EE.UU., y el primer "hombre-contacto" oficial fue el aludido George Adamski, un pintoresco personaje que se destacó como héroe de guerra y fue profesor de filosofía y buen aficionado a la astronomía – seguramente porque residía cerca del conocido observatorio del Monte Palomar – Y pese a que hoy se ponen muy en duda sus pretendidos "contactos", argumentándose que todo fue un invento creado por él mismo o que sus experiencias fueron "estimuladas" por algún Servicio de Inteligencia con el fin de desacreditar el "incómodo" fenómeno OVNI, ciertamente Adamski generó un auténtico mito que nadie ha podido frenar y que en los últimos cinco años parece haber renacido de una forma incontrolada y explosiva.

Precisamente, en ese mismo año del encuentro con "Orthon", y en lo sucesivo, otros "contactados" pregonarían sus fantásticas narraciones en conferencias o en libros con títulos atrayentes. Los ejemplos más conocidos son el del antropólogo George H. Williamson, que empleó sistemas electrónicos para "contactar" con extraterrestres; Truman Bethurum, que llegó a mantener relaciones afectivas con una preciosa alienígena llamada "Aura Rhanes", originaria de Clarión; el ingeniero Daniel Fry, que afirmaba con rotundidad haber establecido continuos diálogos con un extraterrestre de nombre Alan; y otros como el archiconocido Eugenio Siragusa, Orfeo Angelucci, Howard Menger, Ernest Norman, George King y un largo etcétera.

Mensajes celestiales, increíbles fotografías de ovnis, enclaves naturales para el contacto y toda una gama de ritos y dogmas, con prácticas al estilo zen incluidas, componían la base esencial del complicado rompecabezas del "contactismo"; de esa manera, los "vacíos de espíritu" que trataban desesperadamente de buscarle un sentido trascendente a la vida creyeron haberlo encontrado en las luces que despedían las "naves" que, según ellos, venían de mundos mejores que el nuestro.

 

Ummo inicia el "contactismo" español

 

En España el fenómeno tardó un poco en manifestarse; a mediados de los sesenta un "contacto" poco ortodoxo – si lo comparamos con los "made in USA" – fue filtrándose entre ciertos individuos que solían frecuentar el añorado sótano del Café Lyon, en plena capital española. Como bien sospecha el lector, nos estamos refiriendo a uno de los casos que más quebraderos de cabeza ha dado y seguirá dando a los ufólogos: el "affaire UMMO". Fernando Sesma sería el primer receptor de las supuestas epístolas extraterrestres, cuyo contenido técnico y su estilo inconfundible, sobre todo el argot "ummita" (!), hacía las delicias de los que oían ensimismados la lectura de las mismas por boca de este ya mítico personaje.

En un detallado informe – el de mayor rigor expositivo, según opinión del veterano Antonio Ribera – los "ummitas" se presentaron a los hombres de la Tierra:

 

"A las 4 horas, 17 minutos, 3 segundos TMG del día terrestre 28 de marzo de 1950, una OAWOLEA UEWA OEM (astronave de forma lenticular) establecía contacto con la litosfera de Tierra por primera vez en la Historia.

El descenso se produjo en una zona definida del Departamento de "Bajos Alpes", a unos 8.000 metros de distancia del pueblo La Jaie (Francia).

Procedemos de un astro solidificado cuyas características geológicas externas difieren un tanto de Tierra. El fonema tópico con que designamos a nuestro "OYAA" (planeta) puede transcribirse con la ortografía en idioma español: UMMO..."

 

Aunque, como acabamos de decir, los informes se caracterizaron por su temática científica (biología, física, matemáticas, medicina...), el enfoque que años después dio el sacerdote D. Enrique López Guerrero en su libro "Mirando a la Lejanía del Universo" (Plaza&Janés, 1978), hizo que el tema cobrase un cariz cosmogónico y cuasi-religioso fundamentado más que nada en la relación entre Jesucristo y Ummowoa (ser divino encarnado en UMMO). El citado párroco de Mairena del Alcor afirmó en su voluminosa obra que "hemos, pues, de admitir – por muy sorprendente que sea – que el Ummowoa "ummita" y el Jesucristo terrestre son la misma y única Persona, es decir, el verbo de Dios encarnado..."

No deja de sorprender que los informes de los últimos tiempos presenten un marcado contraste con los primeros (faltas gramaticales, contradicciones, informes falsificados, acentuado mesianismo...).

No obstante, mi buen amigo Ignacio Darnaude – autor del Catálogo Documental del Criptogrupo UMMO – pese a que llegó a señalar en su día que "el movimiento UMMO tiene trazas de ser una formidable y grosera superchería", hoy replantea la cuestión, medita y argumenta que el tema está durando demasiado y tiene un estilo muy "sui generis" como para que todo sea una maniobra humana, dejando un margen de duda a la posibilidad de que "inteligencias supraterrestres" se hallen tras este insólito maremagno de folios mecanografiados. Así pues, el "affaire UMMO" sigue siendo un complejo enigma del "contactismo", con muchos interrogantes todavía sin resolver...

 

¿Pruebas?

 

No pienso contar la historia ni las rocambolescas anécdotas de la popular "Misión RAMA" – pues durante 18 años ya lo ha hecho Sixto Paz en miles de ocasiones – pero sí debo decir que en España repercutieron enormemente las experiencias de este grupo peruano de "contacto", llegando a consolidarse en los últimos años de la década de los setenta unos 600 grupos en todo el país, sin contar las miles de personas que por libre practicaban la "psicografía" para recibir pautas y enseñanzas de los "Hermanos Cósmicos". Extraterrestres como "Anthar Sherart", "Oxalc" o "Adoniesis", y satélites como "Ganímedes" o planetas como "Apu", se harían populares en los ambientes "contactistas", y decir que uno era "antena" de tan elevados "maestros" era como asegurarse la salvación de la anunciada hecatombe apocalíptica. Los que se creyeron "elegidos" superaban con creces el número de 144.000 que anunciaba el Apocalipsis, pero no importaba; no se necesitaba mucha dosis de ingenio para reducir numerológicamente tal cantidad al número 9, símbolo de la Humanidad, y lograr así paliar el problema.

Paralelamente a Misión RAMA – hoy disuelta por su fundador, aunque continúa enmascarada tras "Misión HUMANIDAD" – la "Fratellanza Cósmica" del italiano Eugenio Siragusa también experimentó un gran auge por nuestras tierras hispanas, aunque, todo hay que decirlo, los sermones catastrofistas y milenaristas no eran muy del agrado del consumidor, el cual se identificaba más con los suaves tonos que exhalaban los comunicados de "RAMA". Pero lo que más atraía – y conseguía convencer al más incrédulo – eran los "avistamientos previa cita". Y no podemos negar que ha habido ocasiones en que ciertamente han tenido lugar auténticos encuentros con "no identificados" en esas peculiares salidas nocturnas. Un ejemplo evidente fue el suceso vivido por una treintena de periodistas de diversos países que, avisados con un mes de antelación, fueron testigos – junto a miembros de distintas delegaciones del grupo "RAMA" – de lo que indudablemente constituyó para ellos un encuentro con "naves extraterrestres". Ese 26 de marzo de 1989 no será fácilmente olvidado por periodistas como Edilberto Alvarado (jefe de fotografía del diario "Expreso" de Lima), Beatriz Parga (del "Miami Herald") o Sergio Pentón (cámara del canal 51 de Miami), por poner algunos ejemplos.

La emoción que generan estas "pruebas físicas" es el detonante que mantiene constante la afluencia de un gran público a otro "enclave ovni": la montaña de Montserrat. Allí, los días 11 de cada mes se reúnen miles de almas coordinadas por el contactado Luis José Grifol, quien comenzó a vivir experiencias hace quince años. Para él, la trayectoria que sigue el OVNI, su color y otras características obedecen a una respuesta inteligente en función de la pregunta formulada previamente, o bien sirven de confirmación a la frase pregonada en voz alta. Mediante esta curiosa forma de "contacto" – denominado "mental-visual" por el propio Grifol – ha llegado a "averiguar" que "los extraterrestres son los responsables de la mayoría de las apariciones marianas" o que "Jesucristo tiene una relación indiscutible con el trasfondo existente tras el fenómeno OVNI", y también que "el sistema de propulsión de los OVNIs tiene que ver con la Magnetohidrodinámica", e incluso que "las propuestas de desarme lanzada por Gorbachov fueron inspiradas por extraterrestres".

La subjetividad que parece emanar de estas afirmaciones no resta importancia al hecho de que, ocasionalmente, se verifiquen auténticos avistamientos de "fenómenos anómalos" en los cielos montserratinos, en presencia de L. J. Grifol, como pudieron constatar – con susto incluido – los ufólogos Carballal y Sierra, los cuales asistieron el día 23 de julio de 1987 con ánimo de descubrir algún montaje, pero reconocieron sinceramente – después de ver con sus propios ojos el enorme "objeto luminoso" que les sobrevoló – que "allí pasa algo verdaderamente extraño".

Si para la gran mayoría un avistamiento supone la prueba evidente de que el "contacto" es real, otros buscan – como en el caso de la "Asociación Adonay" de Navarra – evidencias en el plano esotérico, numerológico y astrológico (de esta forma nacería la "Clave 33"), siendo ahí donde el "contactismo" se convierte en una auténtica vía de iniciación interior, en un sendero hacia la autorrealización, por lo que no es raro que el "contactado", tras varios años de experiencia, afirme que lo menos importante son los avistamientos de OVNIs y que éstos tan sólo sirvieron, en un principio, como "despertadores" de la semilla que todos llevamos dentro y que sólo nosotros podemos hacer germinar.

 

No todo lo que reluce es oro

 

Todo en este mundo tiene su contrapartida y el "contactismo", pese a su benévola imagen, también posee su lado negativo; desgraciadamente los fabulosos avistamientos, los mensajes espirituales y la armonía que irradian los "contactados" son sólo la cara visible, el caparazón que oculta oscuras intenciones, bien de los propios "contactados" o bien de la/s "inteligencia/s" que origina/n esos contactos. En muchas ocasiones se descubren increíbles paranoias y aparecen auténticos desequilibrados psíquicos con ideas que van más allá de lo que supondría un encuentro real con "alienígenas".

En agosto de 1989 tuve la oportunidad de visitar en su chalet de Burriana (Castellón) al "contactado" Julián Arribas, artífice del grupo "Aproxix" y promotor de la "Misión Punta de Flecha", cuyo fin es preparar la segunda venida de Cristo. En compañía de un antiguo investigador del tema OVNI, Vicente Enguídanos (que se pasó al bando de los "contactados"), y de otros miembros del mencionado grupo, Julián me fue narrando increíbles sucesos acontecidos en el jardín de su casa, ya que éste ¡es una base extraterrestre en planos de cuarta dimensión!, según sus palabras. Su amenazante tono – increpando tanto a los investigadores del Fenómeno OVNI como a los que dudan de su misión mesiánica – su fuerte mitomanía, su declaración de que no sólo era un "contactado", sino un "ángel" enviado en estos tiempos escatológicos, y su afán de divulgar aceleradamente y en todo lugar sus manifestaciones, me hicieron ver que estaba ante un sujeto de rasgos psicopatológicos que, con sus delirios milenaristas, arrastra tras de sí a otros individuos ávidos de emociones pseudotrascendentes. Oír algunas de las casetes que me entregó, en las que se recogían los programas radiofónicos que efectuó en "Antena Mediterráneo", me permitió asistir a toda una parafernalia "místico-ufológica", con frases rebuscadas, rimbombantes y, la mayoría de las veces, sin sentido, que obviamente eran transmitidas por "Tumar Axtrunglan" o alguna otra "entidad" de la cuarta o quinta dimensión (?).

¿Cuántos "contactados" creen ser la reencarnación de Juan o Elías? ¿Cuántos esperan la llegada de la "Nueva Jerusalén" (léase OVNI) que recogerá al pueblo elegido? Un grupo "contactista", cuyo líder, Juan Esther Piqué, dice ser "Juan" y "Elías" y afirma que está preparando el "Proyecto de Evacuación Mundial" – según se desprende de los panfletos propagandísticos que envían periódicamente por correo – es el llamado "Comando Asthar". Detrás de los textos "cedidos a Juan el Bautista por la Jerarquía que gobierna al Mundo y a la Humanidad", se esconde un fastuoso comercio ilícito: cursos mensuales de "mediumnismo-contactación" para sintonizar con los "extraterrestres", por 10.000 pts; cintas grabadas con intervenciones radiofónicas a 1.250 pts; fotocopias de libros sobre temática extraterrestre – sin permiso alguno – entre 2.000 y 5.000 pts; fotos, postales, boletines, etc., se venden de forma descarada mientras Juan Esther se dedica a dar conferencias por toda la península con objeto de captar adeptos y obtener así más fuentes de ingresos. La inscripción a las conferencias cuestan 2.500 pts. Y además ¡hay clases de recuperación! En uno de los últimos "comunicados", el líder, desde su delegación en Las Palmas de Gran Canaria, nos advierte urgentemente:

 

"Elías, Salvador Mundial en esta Era Planetaria, es el Portavoz Oficial de los Seres Extraterrestres en estos momentos en el mundo, en previsión de la Próxima y Futura Evacuación Mundial Humana a la que se procederá desde Naves Espaciales especialmente preparadas para tal misión (...) Elías es el portador y Mensajero de dicho Mensaje en estos tiempos, y El es el poseedor de la Gran Corneta del Amor y de la Salvación que le ha sido entregada para representar oficialmente este Gran Evento de la Historia en la especie humana (...) La justicia se aplicará muy pronto a la Tierra. Sólo la Piedad del Todopoderoso y Padre de este Planeta les podrá salvar. Ya viene el juicio inapelable del Señor".

 

Consecuencias para la salud mental

 

En esta otra cara del "contactismo" podemos encontrarnos con algunos grupos que, tal vez por su actitud fanática y por su entrega total a lo que dictan "de arriba", pueden terminar con serios problemas psicológicos (es frecuente la "escisión de la personalidad" o esquizofrenia).

En 1986, la joven M. C. M. abandonaba el grupo denominado "Los Nuevos Apóstoles", compuesto por varios jóvenes onubenses cuyas edades oscilaban entre los 18 y 20 años. El motivo de su "deserción" fue claro: "Son muy fanáticos y nerviosos, se toman muy en serio lo que hacen; parece que están volviéndose locos", me comentaba en una entrevista. Dicho grupo – mediante la "oui-ja", la "psicografía" y, a veces, el trance – llegaba a conectar con algunas "entidades" ("Annuc", "Solseus", "Yuyatinic"...) que se identificaban como "dioses". Los "avistamientos previa cita" que tuvieron la oportunidad de verificar, hicieron que no dudaran en absoluto de los "mensajes" recibidos. Así creyeron ser los únicos que iban a ser salvados del "cambio dimensional" que iba a sufrir nuestro planeta, máxime cuando uno de los que formaban el grupo era nada menos que la segunda encarnación de Cristo en la Tierra (!). La tensión que reinaba en el ambiente aumentó cuando empezaron a recibir mensajes amenazantes – "Soy Satanás", "Esa perra va a morir"... – a tener extrañas experiencias "astrales" y escuchar ruidos y voces desconocidas, etc.

También en Huelva, hace varios años, conocí de cerca otro grupo compuesto sólo por chicas que, a través del libro "‘OVNIs’: SOS a la Humanidad", de J. J. Benítez, se adentraron en la práctica de la "escritura automática" con la ilusión de vivir experiencias similares a las de "Misión RAMA". No tardaron en llegar éstas y en pocos intentos lograron "comunicar" con pintorescos y novedosos "entes"; "Epell", "Roumell" o "Ull" eran los nombres de algunos de "ellos". Aunque más que "guías superiores" parecían "espíritus burlones" por los absurdos mandatos y frecuentes engaños a que sometían a las seis jóvenes. Proporcionaban fechas de avistamientos que luego no se cumplían, las hacían andar por recónditos lugares para un "encuentro" directo, pero luego "ellos" no se presentaban; daban excusas sin sentido, gastaban bromas, se entrometían en asuntos personales y, para colmo, contaban chistes de vez en cuando. Por suerte, las jóvenes se dieron cuenta de que estaban obsesionadas con el "contacto" y de que dependían de éste para cualquier cosa, por lo que ya no tomaban iniciativas propias. Esa situación influyó, lógicamente, de forma negativa, tanto en la relación familiar como en los estudios.

Un último ejemplo que deseo exponer – y que ilustra claramente que el fanatismo no tiene límite – es el del "seudo-contactado" J. C., miembro de la delegación de "Misión RAMA" en Lérida, quien, tras abandonar a su familia, vino a Huelva – con su coche y con lo que traía puesto – siguiendo las pautas que le marcaron los "extraterrestres": Liderar y preparar una de las "estirpes" elegidas, cuyo punto de arranque estaría en estas tierras del sur. Este buen señor – que afirmaría sin pudor haber presenciado la creación del Universo – decidió, al ver que su misión había fracasado, arrojarse con su vehículo a gran velocidad hacia algunos coches aparcados, en un claro intento de quitarse la vida, cosa que afortunadamente no ocurrió. En no pocas ocasiones algunos "contactados" han terminado suicidándose por diversas razones, relacionadas casi siempre con sus experiencias (como en el conocido "caso de Terrasa").

 

El "contactado", epicentro fenomenológico

 

Hace treinta años, el psicólogo Jung dijo que el fenómeno OVNI descansa preferentemente sobre una base emocional, sin que por ello descartase su realidad física. Hoy sostenemos tal hipótesis porque las pruebas así nos lo demuestran. La interpretación de la experiencia depende de factores psíquicos y emocionales del propio testigo. Así, el increíble suceso OVNI que vivió el periodista Francisco Padrón en la playa de La Tejita, en el año 1975, no fue asumido por él, en un principio, como algo gratificante, sino todo lo contrario. En unas declaraciones a una revista especializada, comentó que "a raíz de los contactos me sentía como un autómata; tuve que luchar y rebelarme contra ellos, porque se me imponían una serie de ideas en mi cabeza que desde luego no eran mías. Tuve problemas de desdoblamiento de la personalidad..." Hoy, más de una década después de aquellas afirmaciones, sus ideas han dado un giro de 180º. "A nivel personal – señala Padrón – estimo que el paso de esas luces tiene una importancia relativa y que lo más fundamental es la filosofía o el mensaje que hay detrás de ellas y que emana de sus tripulantes, afectando, notablemente y de manera positiva, a una gran cantidad de seres humanos".

Así pues, la interpretación de la experiencia de "contacto" estará siempre sujeta al propio esquema mental de cada individuo, "decorada" con elementos del folklore y de la cultura a la que pertenece. Esta influencia de los factores ambientales en el "contactismo" se ve claramente reflejada en el anuncio, por parte de un gran número de contactados, del próximo "fin del mundo" – idea arraigada en el contexto judeocristiano – y de las señales que precederán a éste – descritas en el Apocalipsis de San Juan: los 3 días de oscuridad, el acercamiento de un astro a nuestro planeta, la segunda venida de Cristo, la llegada de la "Jerusalén Celeste" y el advenimiento de una "Nueva Era"... El "contactismo", por tanto, es una respuesta milenarista y mesiánica al mundo en el que vivimos y, como sugiere Ignacio Cabria, "supone una experiencia religiosa centrada sobre la esperanza en la venida de unos seres superiores para salvar a los elegidos de un desastre que se anuncia".

Las religiones establecidas pierden su estabilidad social (como en el caso del Catolicismo), al no llenar las conciencias humanas con experiencias trascendentes, cosa que el "contactismo" sí sabe hacer, acercando más a nuestras vidas a esos "dioses" que las religiones han colocado tan lejos de nosotros. El ser humano toma protagonismo en tales experiencias "cuasi-místicas": avistamientos, contactos psicográficos, proyecciones astrales... y asume al final alguna misión especial encomendada por su "guía cósmico".

En este mito extrapolamos nuestro ideal de perfección (tanto en el plano físico como en el moral y técnico), nuestras necesidades espirituales y nuestros deseos íntimos, por lo cual es difícil encontrar patrones comunes en todos los casos y cada uno difiere de los demás, aunque colectivamente también compartimos elementos arquetípicos que podemos "acoplar" a tales vivencias (como postula la hipótesis junguiana del "Inconsciente Colectivo"). Es interesante, en este sentido, observar su similitud con otros tipos de "contactos" fuera del contexto OVNI, como son las "apariciones marianas", las "apariciones folklóricas", las experiencias "místicas" y "mediúmnicas" (con predominio de fenomenología ESP en todos los casos).

De todas formas, no es fácil explicarlo todo con la idea del "mito", ya que éste – en desarrollo permanente, como argumenta Bertrand Méheust – ha podido originarse a través de experiencias reales de "contacto" con otros planos diferentes de conciencia en los que – por situaciones espontáneas o provocadas – podemos penetrar, aunque seguramente no seamos nosotros quienes en dicho "estado" controlemos nuestra voluntad, y en tal caso, ¿quién lo hará por nosotros?, y, sobre todo, ¿con qué fines?...

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