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¿Creen en Dios los extraterrestres?

Teologías Heterodoxas del Espacio

 

Ignacio Darnaude Rojas-Marcos

Sevilla – España

 

(Nota de Carlos Iurchuk: El siguiente es sólo un extracto del extenso artículo escrito por Ignacio Darnaude. Quienes deseen tener la versión completa del mismo, pueden solicitármela que se las enviaré a través del correo electrónico.)

 

Tecnología del contacto interdimensional

 

En la famosa jornada de la noche de San Juan de 1947, inolvidable efeméride del natalicio de los platillos volantes, esta aldea planetaria se puso de moda para el espionaje interplanetario, "Ellos" sabrán por qué. Desde aquel pistoletazo de salida a la era de los ovnis la histriónica y abrumadora presencia alienígena ha jugado al escondite con los desconcertados ciudadanos, seduciéndonos mediante sus hábiles artimañas de servir el trigo arrebujado con la cizaña. Su ambiguo teatro pedagógico de exhibición / ocultamiento ha representado durante medio siglo en el cielo de nuestro planeta un drama educativo tan descabellado (en apariencia) como magistral, diseñado, como lo haría Maquiavelo, con el designio de espiritualizar el nivel de conciencia de la humanidad y advertirnos al mismo tiempo de que "No estáis solos. Necesitáis la tutela exterior". Los Forasteros han urdido tan vasto espectáculo aéreo, adobado con la sal y pimienta de surreales despliegues de extrañeza y absurdo, mediante la escenificación de decenas de millones de avistamientos de aeroformas no convencionales, entreverados con aterrizajes, marcas y anómalas sustancias dejadas sobre el terreno, narcisistas desembarcos de humanoides y "grises" cabezudos, ovnis estrellados, cadáveres de ufonautas, contactos cercanos del enésimo tipo, "channeling", abducciones psíquicas, amenazadores hombres de negro, apariciones de María Santísima, yetis, animales fantasmas en zonas urbanas, monstruos marinos, mutilaciones de ganado, fenómenos de poltergeist y criptoglifos en los sembrados, todo ello contaminado por una incomprensible fenomenología paranormal.

El aspecto más revelador de esta coreografía celeste con fines didácticos radica tal vez en el impresionante aparato del llamado contacto extraterrestre, que ha ido adquiriendo con el tiempo las colosales – y preocupantes – proporciones de un masivo lavado de cerebro a los 6.000 millones de paisanos alegres y confiados, cuyas actitudes y creencias están siendo arteramente condicionadas, sin que nos demos ni cuenta, por medio de una táctica harto inteligente de gradualidad y disimulo, camuflaje, arrojar la piedra y esconder la mano, amén de endosarnos con sus ambivalentes comedias una de cal y dos de arena, para que nunca sepamos a qué atenernos. Por todos los indicios, el subliminal programa de adoctrinamiento del "ganado humano" por parte de los histrionautas de la exosfera pretende nada menos que reconvertirnos a largo plazo de egoístas en altruistas, que arrumbemos la violencia y las bombas H en los museos y aprendamos a aviárnoslas con una convivencia civilizada, tanto entre nosotros mismos como de cara a nuestros extraños vecinos siderales. Y este reciclaje moral, previenen los de fuera, adquiere dramática prioridad, ante la emergencia de que la Tierra resulte autodestruida por el apocalipsis ecológico y/o una contienda nuclear.

La herramienta de trabajo que las civilizaciones galácticas están aplicando, con ánimo de desanimalizar los hábitos de conducta de los belicoicos inquilinos de este geoide azul, reside en infiltrar a diminutas, encubiertas pero extendidas dosis la ideología espiritualista al parecer imperante en poblaciones avanzadas del espacio exterior. Sus mensajes éticos, más heterocéntricos y centrífugos que egocéntricos y centrípetos, se están diseminando con el propósito de erradicar, a escondidas y a tempo lento, el déficit de honradez que amenaza con devastar el ecosistema terráqueo. La eficiente técnica de paulatina y disfrazada inseminación de la filosofía de otros mundos más acordes con las leyes naturales, consiste en reclutar a un tremendo ejército autóctono de sensitivos – los contactados – que por decenas de millares y hábilmente repartidos por la geografía del mapa mundi, son los profesionales de trasvasar un volumen aterrador (se calcula que más de un millón de páginas) de información oriunda del cosmos contra la entropía moral, mediante la telepatía, el trance o la escritura automática.

 

Ingeniería psicológica y propaganda alienígena

 

La programación mental de allende el espacio / tiempo incide en primer término en el grupúsculo de seguidores adictos a cada contactado, hasta pasar seguidamente a otros núcleos afines y a los medios de comunicación, y acaba extendiéndose – sin llamar la atención – a un segmento cada vez más amplio de los ciudadanos. El gota a gota de la literatura alienígena, no tan inofensivo como parece a primera vista, está haciendo de hecho menos provinciana y más universalista a la mentalidad popular, y sin provocar alarma social ni la intervención neutralizadora de la clase política. Nos están embaucando como a conejillos de indias, y la CIA y el CESID en Babia. A este paso, y gracias al nuevo evangelio voceado desde el púlpito mundanal de los contactados, en el año dos mil y algo todo el mundo encontrará natural que hay otros astros habitados que se rigen por normas divinocráticas, y cuyos emisarios influyen activamente en nuestros asuntos domésticos.

Los textos dictados por jerarquías inaprehensibles a los receptores de la revelación contemporánea se refieren con insistencia a los más inquietantes problemas que afligen a la raza humana en los estertores del milenio: superpoblación, agotamiento de los recursos naturales, irreversible deterioro ecológico, declive de la honestidad colectiva, amenaza de guerra atómica y el apocalíptico "fin del mundo" que se avecina (una catártica sucesión de hecatombes naturales), como anticuerpos defensivos de Gaia contra las irresponsables agresiones del homo in-sapiens a la naturaleza. Estas advertencias de cajón, a las que por desgracia nadie echa cuenta en nuestro orbe averiado, ponen de manifiesto que los E.T. como mínimo demuestran tener sentido común. Sus textos describen asimismo los envidiables niveles alcanzados en otras "mansiones" en cuanto al conocimiento de la estructura y naturaleza de la materia y la realidad universal, su cosmogonía, ciencia, filosofía, religión, justicia socioeconómica, coeficiente evolutivo, ética cosmocéntrica, costumbres cotidianas, cuál es el propósito de la vida, y lo que nos espera después de la muerte. Y como sería de esperar se extienden ampliamente en torno a la metafísica, la revolucionaria lovecracia que reina en el universo, y sus concepciones teológicas. Y en sus hipótesis de Dios nos vamos a centrar. A continuación exponemos una apretada síntesis de los más relevantes postulados de la teodiceda foránea, ideario que hemos entresacado de algunas comunicaciones reveladas a la horda de telépatas que trabajan de sol a sol como "telegrafistas de otros mundos" en los más apartados confines del globo.

 

Teoría extraterrestre de la divinosfera

 

Los agentes ultradimensionales, con sorprendente unanimidad, defienden con apasionado ardor un contundente monoteísmo. No conocemos ni un solo testimonio exobiológico favorable al ateísmo o que reniegue de la ley universal del amor.

Todos los reveladores creen (diríamos con mayor propiedad que saben, viven y sienten) en la existencia incuestionable de una Primera Causa, y ninguno de ellos – y son muchos millares – se declara ateo, agnóstico ni politeísta. Tan llamativa concordancia denota que el deísmo más profundo y visceral impregna hasta la médula la metafísica del Espacio. La opinión generalizada de los heraldos del cosmos es que existe, con emocionante certidumbre, una Inteligencia Infinita única y omniabarcante, con jurisdicción monopolizadora sobre la globalidad del esquema de las cosas.

Para que nos podamos entender, aunque con insuficiente rigor terminológico por la carencia de un apropiado léxico de la teología, diríamos que la deidad es una, increada, autosuficiente, sin principio ni fin, que pervive en el eterno presente. Es a la vez personal (comprensible para la mentalidad y los sentimientos del hombre), e impersonal (un omnímodo campo de fuerzas o sistema energético). El Ser Supremo es omnisciente, todopoderoso, polifacético, trasciende el espacio, el tiempo y la materia que conocemos, y goza de un dominio infini-dimensional, esto es, sus macrofacultades le permiten hacer y deshacer simultáneamente en los infinitos universos paralelos o niveles de realidad alternativos que conforman el Todo, lo que sólo resultaría concebible en un ente de insondable complejidad e investido per se de una ilimitada potestad organizadora y creativa. La sobrecogedora variedad y diversificación del multiverso, cuyos infinitos elementos son todos únicos, originales e irrepetibles, se explicaría por el hecho de que el Todopoderoso ha dotado cualitativamente a cada ente con uno o varios de los incontables atributos, facetas o aspectos diferenciales que enriquecen el patrimonio de sustantividad ontológica de la figura divina. Toda persona, ser viviente, roca, vegetal, planeta o galaxia corporeiza una cualidad, aspecto o particularidad del Punto Central, el mosaico sin término de matices y características contenidas en el Supremo. Hasta lo más insólito e impensable ha sido inventado y plasmado por la Unica Presencia, con toda probabilidad, en algún campo de experimentación de su glorioso omniverso. En otros sistemas la realidad percibida es absoluta y fantásticamente distinta a la nuestra. De aquí la brillante boutade del biólogo inglés H.B.S. Haldane: "El universo no es sólo más vasto y extraño de lo que imaginamos, sino mucho más vasto y extraño de lo que somos capaces de imaginar".

Variedad y libertad; superabundancia de opciones, aparejada a la capacidad para escoger entre ellas: he aquí dos parámetros fundacionales que enmarcan el puesto del hombre en el cosmos. Somos más afortunados de lo que suponemos. Disfrutamos del ser en un fascinador hervidero de posibilidades y oportunidades, que es el polimorfo universo al que nos han asignado como humildes pero insustituibles engranajes sinérgicos. El esquema de las cosas no es en modo alguno un club exclusivo, sino un emporio abierto plagado de fabulosas riquezas de todo orden, accesibles y protagonizables, sin restricción alguna, por los humanoides inteligentes que lo pueblan (Por cierto, ¿qué sería del mundo material sin gente que lo ennobleciera? Da vértigo pensarlo). Pero claro está, no nos dan la venia para consumir los universos de golpe porque nos atragantaríamos, sino en cómodos plazos, a lo largo de las sucesivas y ascendentes etapas de la evolución individual. ¿Y de balde? Desde luego que no. Lo único gratis es el existir por la gracia de Dios. Lo demás hay que conquistarlo con el sudor de la frente, el altruismo y nuestra cooperación tal músicos sinérgicos afinando para que el Todo resuene como la Filarmónica de Viena.

¿Y qué hay de la celebrada libertad? Dios aborrece los robots, por eso nos ha cedido el explosivo juguete del libre albedrío, que como todo hay que aprender a manejarlo con responsabilidad. El Benefactor, cuyo amor desinteresado nos envuelve uno a uno como si fuésemos la única criatura existente en la Creación, ha decretado con buen acuerdo una draconiana ley de no-interferencia en la libre determinación de los individuos, colectivos y humanidades planetarias, norma sacralizada que ni El mismo osa vulnerar. Todo es gradual, asimilable y voluntario en la Tierra y en los demás habitáculos. El universo es seguro y estamos protegidos. Nadie impone nada a nadie ni le dicta lo que debe hacer. No hay ni atisbos de eventos predeterminados ni arbitrarios, sino que todo lo que nos ocurre es resultado matemático y kármico de nuestro desempeño en vidas pasadas. A primera vista el menú de elecciones a la carta que se le ofrece al hombre es un mero espejismo, si tenemos en cuenta las apabullantes restricciones innatas y ambientales (somáticas, psicológicas, temperamentales, sociales, económicas, etc., etc.) a las que estamos sometidos sin remedio de la cuna al sepulcro. Sin embargo, y a pesar de las preocupantes apariencias, hay dos ámbitos incuestionables en los que podemos decidir sin cortapisas. Antes de encarnar en un orbe escogemos a voluntad todas nuestras circunstancias en ese lapso de vida, con el objetivo de optimizar el aprendizaje espiritual. ¿De qué nos vamos a quejar luego? Y una vez aquí abajo nos es dado reaccionar libérrimamente, de acuerdo con nuestras actitudes, expectativas ante la vida y tablas de valores, ante los variados estímulos de la existencia. De lo que se infiere que bien mirado disfrutamos de una cuota razonable de autodeterminación. Ah, y algo importante: A más evolución y libertad, más responsabilidad. Y que el tesoro de la libertad no carece de riesgos: podemos elegir entre A y Z, bien entendido que en ambas opciones nos exponemos a sufrir en carne propia, y sin remisión alguna, las consecuencias lógicas (por el mecanismo natural de causa y efecto) que hemos desencadenado con nuestra decisión. Si nos metemos en un lío por haber optado en base a motivaciones irracionales, Dios no va a acudir a solucionarnos el problema. El Dispensador nos regala la libertad, pero a cambio del justo precio de apechar con todas sus secuelas, sean las que fueren, incluso las que parecen más trágicas. Debemos ser consecuentes y asumir con honradez lo que se nos viene encima con cada uno de nuestros pensamientos, actos u omisiones, y dejarnos de falsos victimismos.

(Texto inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual)

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EGOFOBOS   |2010-08-12 22:43:37
OPINIONES ASI SI GUSTAN LEER...
Anónimo   |2008-06-06 17:26:54
¿que?
luis  - --     |2009-03-20 22:36:23
Es bueno estar preparados fuertemente para la paz y para la guerra JUAN MIGUEL PARDO quiero conversar contigo por favor contactame
Juan Miguel Pardo M.  - Apologia del Extraterrestre   |2008-06-06 05:44:16
Personalmente he confrontado a varias razas de Ets. Han ganado batallas pero no la guerra.
El libro parece escrito por Lenin "miente miente que algo queda", por lo visto hay muchos que viendo, no ven, que oyendo no oyen, ya se sabrá la verdad por todos Y cuando se decidan a mostrarse abierta y honestamente estaré preparado con varios más.

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