El OVNI Como Fenómeno Sociológico Imprimir E-Mail

 El OVNI como fenómeno sociológico

 

Oscar Alfredo Mario

Santa Rosa – Argentina

 

El fenómeno OVNI ya está incorporado a la sociedad como un fenómeno sociológico. Por mucho que les pese a los escépticos, ya es común no sólo en las ciudades sino en pequeñas poblaciones que la gente hable del tema. Y por supuesto, si la gente habla del tema, también lo hacen los grandes medios de comunicación.

Este comportamiento espontáneo e incontrolable a las decisiones de la ciencia, está más arraigado de lo que muchos suponen porque hoy los niños de cualquier escuela del interior hablan del fenómeno OVNI como un hecho natural al que también se refieren los docentes que en algún momento también resultaron privilegiados testigos de un suceso relativo al tema OVNI o se ven en la necesidad de ofrecer una respuesta a los chicos.

El cacique Ranquel Carlos Campú me sorprendió con su respuesta en oportunidad de una visita al paraje Arbol Solo en medio del desierto pampeano, cuando le pregunté su opinión acerca de "las luces" y los "aparatos" que dice ver la gente por esa región y me respondió espontáneamente: "Es algo natural".

Imaginan ustedes la cara que habré puesto ante semejante respuesta y mi nueva pregunta surgió también espontáneamente: "¿Cóoomooo algo natural?" "Sí, de eso ya hablaban mis padres, mis abuelos y mis antepasados".

Esa respuesta demuestra que este tipo de manifestaciones no son nuevas y mucho menos desconocidas para los antiguos dueños de estas tierras. Ellos de alguna manera estaban familiarizados con el fenómeno ya que tenía una "clasificación" según el color de "la luz".

El propio cacique explicó que "si la luz es blanca o azulada" no hay que temer porque "esas son buenas". Mientras que si las luces son de color rojizo, "esas son malas", aunque no hay reportes que esas manifestaciones hubieran hecho daño a alguien en algún momento. Sólo se las denomina así porque supuestamente son las que "hacen daño".

Más adelante el cacique se refirió al coraje demostrado por quienes se enfrentaron en algún momento de su camino a "la luz". "Si uno le tiene miedo, la luz se acerca" y obviamente aumenta el miedo, pero si uno no le demuestra temor la luz lo acompaña a cierta distancia, durante un trecho del camino, "luego se va", aseguró el aborigen.

Otro testimonio importante en este sentido es el de la artesana Ester Moyano, que vive en una región alejada de caminos, también en el medio del desierto pampeano. Esta persona vive sin ningún tipo de conexión con la civilización, a excepción del periódico contacto que mantiene con una delegación oficial del gobierno pampeano, dependiente del Ministerio de Bienestar Social que llegan a la zona a recolectar su producción artesanal que compran para poner a la venta en distintas bocas de expendio.

En uno de los tantos trabajos recogidos por la delegación, observaron que la artesana graficó el corral de las cabras que cría con una serie de luces. Al momento de describirlas aseguró que la luz fue "una sola" y que aparentemente evolucionó sobre el corral de cabras a diferentes alturas durante un lapso prolongado que podría haber alcanzado las cuatro horas.

Al trayecto que habría recorrido la luz, la artesana lo graficó con un objeto triangular que luego se convirtió en una especie de sol. La claridad que despedía el objeto no sólo iluminaba el corral sino también la choza que habita Ester con su hijo, lo que de alguna manera nos da una idea de la magnitud y potencia de la luminosidad del objeto, ya que el corral de las cabras se encuentra dispuesto a unos cincuenta metros de la vivienda.

Este tipo de sucesos se repiten en la provincia de La Pampa, sobre todo en las poblaciones más alejadas. Los testimonios son variados y la calidad de los testigos también. Pero a esta altura creo que vale a pena definir el término "calidad de testigo" o "testigo de calidad".

La comprensión del mismo es muy amplia. Testigo calificado no sólo es aquel que tiene estudios determinados y un cierto nivel de comprensión y preparación, sino también una persona desprovista de grandes conocimientos que relata con limitada terminología una experiencia vivida.

Esta cuestión se planteó durante las investigaciones de los casos Sayago, Platner y Flores a principios de la década del ’80. En los tres se planteó la "calidad" de los protagonistas, ajenos a cualquier inclinación por los temas desconocidos como expectativas de publicidad.

De hecho, los medios de la provincia de La Pampa le dieron un tratamiento muy cauto a cada uno de los temas, no así algunos medios nacionales que con espectaculares títulos sólo buscaron aumentar sus ventas sin importarles con el tiempo la suerte de los testigos.

Esa actitud sirvió para que no sólo la gente sino los investigadores de la región tomaran una serie de recaudos a fin de evitar el desgaste de los testigos por parte de medios sensacionalistas que con su actitud no hicieron más que retraer la actitud abierta que caracteriza a la gente del interior.

En ese marco, no trascendieron una serie de casos muy importantes que se sucedieron a principios de la década del ´90 y que colocaron a la región al frente de las estadísticas de avistamientos durante un prolongado período.

Esos sucesos alentaron además a la elaboración de las primeras hipótesis referidas a la problemática y su incidencia no sólo en la geografía pampeana sino en su población. Por un lado, la "opinión propia" del común de la gente sobre una realidad innegable: la presencia OVNI en toda la región y por otro, la pregunta acerca del por qué transitan por aquí. Ese fue alguno de los interrogantes más comunes durante las reuniones mantenidas en distintas poblaciones del interior durante un ciclo de conferencias alusivas.

A principios de la década del ´70, tuve oportunidad de tomar conocimiento de la existencia de un grupo de investigación que tenía sede en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, integrada por varios egresados de la prestigiosa Universidad Nacional del Sur.

En aquellos difíciles tiempos el grupo en cuestión, cuyas siglas jamás se borraron de mi memoria C.O.R.B.E. (Centro de Observación y Rastreo de Bases Extraterrestres) ensayó una de las primeras teorías referentes a la existencia de por lo menos dos bases extraterrestres en la plataforma submarina argentina. Una de ellas ubicadas a la altura de la ciudad de Comodoro Rivadavia y la segunda más al norte, entre Bahía Blanca y Puerto Madryn.

Mi admiración por ese centro creció cuando a través de una publicación leí que esa teoría o hipótesis, fue esbozada a partir de una serie de relevamientos y rastreos realizadas con los pocos medios al alcance de sus integrantes, lo que significó disponer de equipo marítimo con el que detectaron guiados por los relatos de la gente de esas zonas, movimientos atribuidos a naves extraterrestres.

A esta altura del relato cabe destacar un detalle: ellos siempre hablaron de Bases Extraterrestres y Naves Extraterrestres. Lo que nunca pudo corroborar con los integrantes de C.O.R.B.E. a partir de qué pruebas surgió tal afirmación. En esos tiempos yo sólo tenía 16 años y me fue imposible viajar desde Santa Rosa para dialogar con los investigadores que de alguna manera marcaron mi camino en el campo de la investigación seria.

Aunque en esa época, los pioneros de la investigación de campo no tuvieron mayores inconvenientes en hablar de "platos voladores" y "extraterrestres" porque esos términos aunque con ciertas reservas eran aceptados por el común de la gente, mientras que a nivel oficial rara vez se fijó alguna postura, a pesar de la existencia de sucesos que involucraron en algunos casos a personal militar.

La hipótesis de C.O.R.B.E. no fue un anuncio con el que buscaron espectacularidad, porque de hecho, muy pocos medios nacionales se hicieron eco de los mismos. Pero muy pocos años más tarde, otros investigadores que no me consta que hubieran llegado a esa región, comenzaron a hablar de esa posibilidad como si ellos hubieran hecho la investigación, mientras el grupo C.O.R.B.E. dejó de funcionar como tal y hasta el día de hoy no he podido conseguir datos de algunos de sus integrantes.

¿Qué fue de aquellos investigadores? Tal vez sus profesiones y por ende obligaciones ocuparon el tiempo que dedicaban a la investigación OVNI. ¿Su hipótesis de trabajo fue desarrollada en forma secreta por alguna fuerza militar? Oficialmente nunca se habló más del tema, pero... la gente de esas regiones sigue observando extrañas luces y naves que entran y salen del mar en variado número "a veces una... otras veces tres..." aseveró un testigo que acostumbra a observar las anomalías en esos lejanos y desolados parajes.

La hipótesis de C.O.R.B.E. sostenía que las naves salían del mar y se internaban en el continente y viceversa. Entonces... ¿sería descabellado pensar que La Pampa estaría en una especie de ruta o lugar de alto tránsito? Por supuesto que no. Diez años después de los anuncios del grupo bahiense, se elaboró la primera hipótesis pampeana que ubicaba a esta región en una zona de alto tránsito hacia la cordillera de los Andes, especialmente a la altura de las provincias de Mendoza y Neuquen, donde el fenómeno también tiene un alto índice de manifestación.

Durante los años 1984, ´85 y 86 tuve la oportunidad de recorrer una buena parte del desierto pampeano y observar con detenimiento una manifestación aparentemente común para la gente de la región, pero desconocida para quienes la vimos en esa oportunidad.

Por aquel tiempo viajaba de madrugada por la ruta 10, desde la localidad de Santa Isabel hacia Santa Rosa, cubriendo un tramo de 300 kilómetros. Era invierno y como tal, la crudeza del clima se percibía dentro del rodado en que nos desplazábamos.

Mientras tomábamos mate, una bebida infaltable de cualquier campamento que se precie de tal en La Pampa, advertimos a nuestra derecha, hacia el sur y en pleno desierto, unos destellos azulados de espectacular potencia. La coloración de los destellos era azulada, similar a la que produce una soldadora autógena, pero su magnitud era fantástica, teniendo en cuenta la distancia que nos separaba de esa visión.

Era imposible introducirnos en medio del desierto, de noche en procura del origen de esa extraordinaria fuente de luz. Y aquí viene a cuento un detalle importante. En esa región aún hoy son contadas las poblaciones que disponen de luz eléctrica.

Al año siguiente pero en período de verano recorría de madrugada la Ruta del Desierto, con dirección a 25 de Mayo, paso obligado para los viajeros que se dirigen al sur de Argentina. El sentido de circulación es Noreste-Sudeste y también durante una rueda de mate que amenizaba el viaje advertimos destellos similares a los del anterior relato y aquí tuvimos la misma imposibilidad, la de ingresar al desierto, una por falta de caminos adecuados y obviamente de un vehículo potente como para ingresar a campo traviesa.

Años posteriores de relevamiento me permitieron constatar entre la gente de la región que "siempre se ven" esos reflejos. Nunca nadie vio de donde se originan.

La recorrida me llevó a obtener relatos asombrosos de sucesos que no sé si se repiten en otras partes del mundo. Hay lugares donde la gente convive con el fenómeno de manera tal que tiene identificados "aparatos" a los que denominan según su tamaño como "casilla" o "castillo".

La definición de casilla se aplica a un objeto alargado con muchas ventanas, que normalmente se desplaza a muy baja altura a tal punto que en algunos casos quienes recorren la zona deben detener sus vehículos ante la presencia de "la casilla" cruzando la ruta y descendiendo en la zona desértica. La mayoría de los testigos observa las apariciones con respeto y las comenta en determinados círculos, pero está familiarizado con el fenómeno de manera tal que ya es una cuestión casi folclórica su presencia.

El término "castillo" se aplica a "un aparato muy grande", mucho más grande que la casilla que muchas veces han visto emerger de los montes impenetrables y elevarse a gran altura hasta perderse en el espacio. Esto, según los relatos fue observado a las más variadas horas del día o la noche.

Con estos antecedentes podemos sostener sin temor a equivocarnos que el fenómeno OVNI no es una casualidad y que está definitivamente incorporado como un fenómeno sociológico.

A esta altura de los relatos cabe hacer una pregunta: ¿La Pampa es sólo zona de paso OVNI o podemos suponer que hay una o más bases de naves desconocidas en su geografía?

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