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¿ PODEMOS COMUNICARNOS CON LOS CETÁCEOS MÁS INTELIGENTES ?

APRENDIENDO A HABLAR EN " DELFÍN "

los delfines dominan un lenguaje mucho mas complicado de lo que se creia, segun sugieren recientes investigaciones. despues de identificar casi doscientos sonidos diferentes que usan en sus " conversaciones ", se abre una puerta que tal vez permita en un futuro aprender su lenguaje y comenzar la comunicacion con la que muchos investigadores consideran que es la otra especie inteligente de nuestro planeta.

la primera comunicacion con otra especie inteligente tendra´ lugar probablemente en el mar, y no sera´ con seres procedentes de otros planetas, sino con delfines.los nuevos hallazgos sobre el lenguaje de estos cetaceos parecen confirmar lo que desde hace decadas sospechan muchos investigadores : los delfines han desarrollado una inteligencia solo comparable con la de los humanos en muchos aspectos, y podrian poseer un lenguaje sofisticado.

dotados de un cerebro algo mas grande que el de los humanos y, sobre todo, con mayor proporcion de neuronas y neurologias, estos mamiferos marinos han sido considerados como los principales candidatos para una posible comunicacion entre nuestra especie y otros seres inteligentes.

pero las dificultades para aprender el posible idioma de los delfines han sido hasta ahora insalvables. ya se sabiaque emplean una amplisima variedad de sonidos, silbidos, ronquidos, gruñidos, tamborileos, la mayoria de ellos inaudibles para el oido humano.

solo podemos captar las frecuencias comprendidas entre los 100 y los 15.000 hercios, mientras que los delfines emiten sonidos entre los 100 y los 150.000 Hz, diez veces mas agudos que los presentes en el limite de la audicion humana.

ademas, se cree que en sus comunicaciones tambien tiene un papel destacado los movimientos y posiciones que adoptan. un galimatias que solo ahora esta empezando a ser comprendido...............

Inicialmente los delfines eran una especie terrestre, con el paso de los años se fueron introduciendo en el mar, se cree que en busca de alimento. Poco a poco fueron adaptándose al medio acuático y desapareciendo sus extremidades, pelo, etc y transformándolos en aletas y un cuerpo aerodinámico que favorece la navegación.

Los delfines son sumamente inteligentes, de hecho, su cerebro es muy similar al del hombre y, en determinados aspectos, superior.
Los delfines mulares asocian un determinado gesto o sonido con un objeto concreto, rápidamente adquieren un vocabulario de verbos (tocar, buscar... ), después los asocian unos con los otros: toca pelota. Memorizan nociones adverbiales: encima, abajo, detrás, delante, arriba, a la derecha, a la izquierda, dentro, fuera. Por último, saben construir frases que tienen hasta cinco elementos.
Los delfines mulares dominan el sentido de las palabras, la semántica, disponen de un vocabulario de varias decenas de términos; dominan la construcción de las frases, la sintaxis, tienen acceso al símbolo, una forma de lógica, de abstracción. No solo pueden decir si un objeto se encuentra en la piscina sino que también si no está, lo cual supone un grado superior de representación mental, y tienen memoria después de seis meses.

Los delfines de un tamaño mediano o pequeño se quedan de 5 a 6 minutos debajo del agua, muchos llegan a los 12 o 15 minutos. La mayoría de estos animales descienden entre 100 y 600 metros en busca de sus presas. El oxígeno constituye la principal fuente de energía de los animales, incluso antes que el alimento.

En los mamíferos que han vuelto al mar, las modificaciones de la función respiratoria es admirable. Las narices, convertidas en oberturas nasales o espiráculos, han tenido que desplazarse hasta la parte superior del cráneo; el diafragma ha tenido que reforzarse, y se ha tenido que suprimir cualquier comunicación entre el aparato respiratorio y el aparato digestivo para que los animales puedan comer debajo del agua sin ahogarse. La respiración es voluntaria y no un reflejo.

Los delfines tienen que obtener su suministro de agua aunque vivan en el mar, pero como que el agua del mar es salina, no es conveniente para el consumo. Los delfines consiguen la mayoría de agua fresca que ellos necesitan cuando comen pescado. La piel del delfín actúa como una membrana osmótica, permitiendo que sólo entre en su sistema el agua y no la sal.

No todos los delfines se mueven a 30 nudos (54 Km/h), algunos pueden hacerlo durante un centenar de metros, como el delfín mular, el delfín común, la orca, la falsa orca o los calderones. Pero la mayoría de las especies se propulsan durante millas a unos 10 nudos (18 Km/h). Cuando van a poco a poco, de paseo, la velocidad oscila entre 2 y 6 nudos. Parece ser que el récord de velocidad absoluto lo tiene la orca con 40 nudos (74 Km/h).

En 1936, y de nuevo en el 1948, el biólogo James Gray formuló a la revista Nature su famosa "paradoja de los delfines", según la cual la potencia de los músculos propulsores de los delfines y ballenas no explica las velocidades que estos animales pueden llegar a coger. Como se sabe, la potencia mediana del músculo del mamífero es de 16,5 W/Kg, calculando el peso de los músculos locomotores y la masa total del cetáceo, esto no tendría que funcionar. Si el animal fuera un objeto cualquiera, necesitaría diez veces más energía para la misma cantidad de movimiento. El cetáceo desafía las leyes de la física.

La verdad es que no avanza remando con las aletas: los miembros delanteros en forma de espátulas, tienen una función secundaria en la propulsión; sirven para la estabilización vertical y horizontal, favorecen los giros, las frenadas y las aceleraciones, sin olvidar que también sirven para acariciar.

Su piel es muy suave y se daña fácilmente así como también se cura muy rápidamente y también tiene una capa de grasa. Una función muy importante es ayudar a nadar más eficazmente, ya que su piel funciona como un sensor de presión de las turbulencias, en que en un punto de la superficie del cuerpo se produce un exceso de presión y se deforma para resbalar mejor el cuerpo en el agua.

Hay pruebas que demuestran que muchos organismos tienen la facultad de recibir información sensorial de la cabeza magnético de la Tierra para orientarse. Hay zonas de su cerebro que contienen cristal de óxido de hierro, gracias a los cuales dispone de una especie de aguja imantada interna. La cabeza magnética terrestre les orienta en sus largos viajes. Para ellos, las anomalías geomagnéticas constituyen puntos de referencia que han de memorizar. Las variaciones aleatorias de este campo, provocadas, pueden desorientarlos.

Los delfines se han especializado en poder guiarse y captar presas por medio de la ecolocalización.

Este sistema se basa en provocar un sonido que, partiendo del animal y viajando a una gran velocidad (el agua conduce el sonido entre 4 y 5 veces más rápido que el aire) rebote en el objeto a detectar y vuelva al delfín brindándole información sobre dicho objeto. Los delfines producen el sonido en una complicada tubería ubicada debajo del espiráculo (orificio por el que respiran) y el sonido atraviesa la frente del delfín a través de un órgano graso conocido como "melón" que proyecta el sonido hacia adelante. Al regresar, el sonido es captado por los dientes de la mandíbula inferior que absorben las vibraciones sonoras y las transfieren al hueso mandibular de donde viajan al oído medio por un canal de tejido graso.

Estos animales pueden ubicar, por sonido, objetos del tamaño de una pelota de tenis a 120 metros de distancia y encontrar objetos a poca distancia del tamaño de un perdigón de escopeta. Esta increíble capacidad se debe a que el cerebro del delfín emite unas 700 señales sonoras por segundo, mientras que el cerebro humano tiene una capacidad analítica de sólo 20 o 30 señales por segundo. Es por eso que al bucear con delfines el oído humano capta una serie de chasquidos y cliks que en su conjunto suenan como una bisagra oxidada.

Sin embargo, el delfín puede distinguir las pequeñas variaciones de la señal obteniendo datos muy importantes para el animal. Un delfín puede distinguir entre un plato de cobre y otro de aluminio aunque estén pintados del mismo color y puede distinguir entre un tubo hueco de uno sólido.

Pincha en la foto para visitar la web de Carlos Minguell

Los machos consiguen su madurez sexual a los 12 o 13 años y las hembras a los 6 o 7.

Los genitales de los delfines están ocultos bajo pliegues de su piel. El macho corteja a la hembra mordiendo sus aletas, llegándole a ocasionar heridas considerables. El periodo de gestación dura de 10 a 12 meses y durante el parto las otras hembras se encuentran cerca y pendientes de todo movimiento, y ofrecen su ayuda si fuera necesario; a estas acuáticas comadronas se les denomina tías.

El cordón umbilical se rompe al acabar de parir y el recién nacido será ayudado por su madre y las otras hembras para llegar a la superficie para poder realizar sus primeras inspiraciones.
Durante una semana será seguida de muy cerca por su madre, el objetivo es evitar cualquier posibilidad de accidente. La lactancia del pequeño suele durar entre 10 y 12 meses. Este hecho se consigue apretando las cavidades donde se encuentran las mamas, provocando a los terminales nerviosos que producirán un chorro de leche materna dentro de la boca del pequeño delfín.

Al nacer pesan entre 10 y 15 Kg. llegando a medir más de un metro. Después de 6 o 7 meses el pequeño delfín alterna su lactancia con sus primeras comidas, combinando aproximadamente un año, adoptando al pasar los meses un comportamiento más cazador; hasta los dos años de edad no tendrán la independencia, estarán siempre en este período bajo la vigilancia de su madre, este sistema es el de captación y emisión de sonidos.

La cantidad de comida que un delfín mular de 15 kg se traga es de 5 a 8 kg. En los medios acuáticos, la búsqueda de comida sólo ocupa un 10% de la jornada, esto les deja mucho tiempo libre. Para mantener constante su temperatura interna (alrededor de los 36ºC), estos animales necesitan ingerir muchas calorías. Dos veces más por unidad de peso que en el hombre.

La alimentación del delfín mular se basa en Scomber japonicus, sardinas (Sardina pichaldrus) y Tratuchurus sp. Los delfines rodean las presas más o menos grandes y trabajan en equipo, van rodeando y cazando los individuos que se van separando del grupo; esta labor puede durar horas.

El delfín es capaz de emitir hasta seis tipos de sonidos para comunicarse. El silbido, el click o pulso y el batir de la mandíbula son los más comunes. Cada ejemplar tiene un registro de voz que le hace diferente a todos (como su DNI) aunque los demás pueden emitir ese mismo registro. Se han demostrado verdaderas conversaciones entre ellos. También hacen mucho uso del lenguaje corporal, les gusta mucho las caricias, sobre todo en el pico. Las hembras acarician a sus crías con las aletas pectorales y es frecuente verlos rozarse entre ellos, o con rocas.

La vida social del delfín mular se conoce sólo un poco. En cautividad, es frecuente que se imponga el macho, que reinará según el modelo del harén. El "jefe" enseña los dientes, ataca a los inferiores, salta para demostrar su fuerza y emite una infinidad de sueño, entre ello detonaciones. Con las hembras se comporta como un tirano, lo mismo que con los jóvenes, de los que las madres tienen que defenderlos. También se ven escenas de ternura y saltos sincronizados, ondulaciones, caricias, ... Las hembras ofrecen su vientre y copulan, incluso fuera de sus períodos.

Muchas veces se ha observado delfines nadando al lado de los barcos, esto no es porque les gusten las personas que hay en el barco, es simplemente porque se divierten siguiendo la corriente del barco. Es una especie a la que le encanta jugar, incluso crean sus propios juguetes, se sumergen y bufan un anillo de aire precioso a través del espiráculo. Parece como un anillo hecho de aire. Les gusta nadar a través de ellos o intentan bajarlos o simplemente mirarlos para divertirse. El simple hecho de nadar, jugar con las olas y las corrientes, es divertido para ellos.

En resumidas cuentas, el delfín es una especie apasionante de la que nos queda mucho por aprender.


¿CÓMO DUERMEN LOS DELFINES SIN AHOGARSE?

Por Bruce Hecker (South California Aquarium, Charleston, EUA)
Traducción y adaptación de Miquel Pontes.

Los mamíferos marinos como las ballenas y los delfines pasan toda su vida en el agua. ¿Cómo pueden dormir y no ahogarse?

Las observaciones realizadas sobre los delfines mulares de zoológicos y acuarios -y sobre las ballenas y delfines en libertad- muestran dos métodos básicos de sueño: o bien estos animales descansan a dos aguas, ya sea en posición vertical u horizontal, o bien duermen mientras nadan lentamente junto con otro animal. Los delfines también entran en una fase de sueño más profunda, generalmente por la noche, en la que quedan flotando en la superficie, lo que les da el aspecto de un tronco flotante.

Cuando los animales marinos duermen a la vez que nadan están en un estado similar al de la siesta. Los ballenatos y los delfines descansan, comen y duermen junto a su madre mientras ésta nada. Se sitúan en una posición especial en la que la turbulencia que genera la madre al nadar les impulsa. Esta posición se denomina natación escalonada.

Algunas veces la madre también duerme mientras nada; de hecho, la madre no para de nadar durante las primeras semanas de vida de su cría pues, si lo hiciera, el ballenato empezaría a hundirse, y es que estos bebés ballena no tienen al nacer suficiente grasa en el cuerpo como para flotar fácilmente.

Si un recién nacido tuviera que nadar todo el rato quedaría cansado y débil, lo que le haría susceptible de tener una infección o de ser atacado. Los delfines adultos macho, que generalmente viajan en parejas, a menudo nadan lentamente uno junto al otro mientras duermen. Las hembras y los delfines jóvenes viajan en grandes grupos, de forma que se reparten más fácilmente la tarea de nadar mientras otros duermen.

Durante el sueño los delfines mulares desconectan una mitad del cerebro y el ojo opuesto. La otra mitad del cerebro se mantiene despierta con un nivel de atención bajo, lo que le permite estar al tanto de los predadores, los obstáculos naturales y otros animales que haya en las cercanías. También determina cuando toca subir a la superficie en busca de aire fresco. Después de, aproximadamente, dos horas el animal invierte el proceso, desconectando el lado activo del cerebro y despertando la parte dormida.

Los delfines duermen, generalmente, por la noche, pero solo durante unas pocas horas cada vez. Normalmente están activos a medianoche, posiblemente en concordancia con los bancos de peces y de calamares que suben más cerca de la superficie en esos momentos.

Estudios basados en electroencefalogramas demuestran que los delfines mulares pasan una media del 33,4% del día durmiendo. No queda claro si los cetáceos sueñan mientras duermen. El sueño REM (Rapid Eye Movement) -una característica del sueño profundo- es muy difícil de distinguir en estas especies, aunque se sabe que una ballena piloto tuvo seis minutos de sueño REM en una misma noche. Para evitar ahogarse mientras duermen es crucial que estos mamíferos marinos retengan el control del su espiráculo. El espiráculo es una especie de tapa de piel diseñada para abrirse y cerrarse bajo el control voluntario del animal. Aun cuando es un tema polémico, la mayor parte de los investigadores coinciden en que, para respirar, el delfín o ballena tiene que estar consciente y alerta para saber si su espiráculo está sobre la superficie del agua o no.

Pincha en la foto para ver y escuchar la web de David Hofmann

Los humanos, por supuesto, podemos respirar mientras nuestra mente consciente está durmiendo, ya que nuestros mecanismos subconscientes controlan el sistema involuntario de respiración. Pero los delfines y ballenas, equipados con un sistema de respiración totalmente voluntario, deben mantener parte del cerebro despierto para coordinar cada respiración.

Otras adaptaciones ayudan a los mamíferos marinos a retener la respiración durante más tiempo que los otros mamíferos: Los cetáceos pueden tomar más aire de la atmósfera en cada respiración, pues sus pulmones son proporcionalmente más grandes que los de los humanos. Además, intercambian más aire en cada inspiración y espiración. Los glóbulos rojos de su sangre también son capaces de llevar más oxígeno y, cuando bucean, la sangre de los mamíferos marinos se distribuye únicamente a aquellas partes del cuerpo que necesitan oxígeno: el corazón, el cerebro y los músculos necesarios para nadar; la digestión y los otros procesos tienen que esperar.

Por último, estos animales tienen una mayor tolerancia a niveles altos de dióxido de carbono CO2 en sangre. Sus cerebros no inician una respuesta respiratoria hasta que los niveles de CO2 en sangre son mucho mayores de lo que tolerarían los humanos.

Estos mecanismos, parte de los reflejos de estos animales al bucear, son adaptaciones a la vida en medio acuático y, evidentemente, ayudan al animal a la hora de dormir; los cetáceos reducen el número de respiraciones durante los periodos de sueño; un delfín puede respirar de 8 a 12 veces por minuto cuando está activo mientras que baja a 3 a 7 veces por minuto cuando duerme.

Es muy raro que un mamífero marino se "ahogue", pues no inhalan agua de mar, aunque si que a veces mueren por sofocación provocada por la falta de aire. Los nacimientos submarinos a veces causan problemas a los delfines y a las ballenas, y es que el primer contacto con el aire es el que inicia la primera y crucial respiración. Las necropsias a veces muestran que el animal jamás llegó a la superficie para tomar su primera bocanada de aire. Lo mismo ocurre cuando el animal queda atrapado en una red de pesca; queda imposibilitado de alcanzar la superficie. En otras ocasiones, un animal perseguido sufre un ataque de pánico y nada más profundo que lo que le permiten sus posibilidades, quedándose sin aire y muriendo por sofocación.

Evidentemente dormir en el océano plantea problemas, pero los mamíferos marinos los han afrontado con éxito.

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elizabeth  - hermosura de un delfin   |2009-02-06 15:42:38
no puedo envidiar la hermosura de este precioso animal
elizabeth   |2009-02-06 15:46:08
creo ke no no se puede por ningun lado

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