¿Existe el Alma? Imprimir E-Mail
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¿Existe el Alma?
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Existencia del alma y del periespíritu después de la muerte

Las apariciones de vivos y las de muertos, presentan una perfecta analogía en sus manifestaciones. El fantasma de un hombre es casi siempre idéntico al de un espíritu desencarnado, e imposible de distinguir por los caracteres físicos solamente; esta identidad demuestra con certeza la continuidad de la acción anímica, sea sobre la tierra, sea en el espacio.

Los Phantasmas y los Proceedings contienen un número considerable de relatos en los cuales se comprueba que el agente ha cesado de vivir cuando su aparición se realiza.

Aunque una acción telepática es algunas veces admisible refiriéndose a un ser vivo, se hace, sin embargo, imposible, tratándose de un muerto, a menos de admitir su supervivencia. Aun en aquél caso, no siempre nos hallamos en presencia de una alucinación verídica, sino que con mucha frecuencia la aparición es objetiva, y sobre la misma pueden hacerse idénticas comprobaciones que cuando se trata de fantasmas vivos.

Por consiguiente, si las manifestaciones de un muerto son idénticas a las de un vivo, preciso será admitir que el alma no se destruye como el cuerpo, y que ha conservado la misma sustancialidad que poseía sobre la tierra. Semejante conclusión es aquella a la cual han venido a parar los videntes, independientemente de los procedimientos espíritas y mucho antes que esta ciencia fuese conocida. La vidente de Prevorst declaraba que las almas estaban rodeadas de envolturas que no hacían sombra 1.
1 Dr. Kerner. La voyante de Prevorst: traducción por el barón du Potet. Traité cómplet de Magnetisme, pág. 120.

«Su forma es gris: sus vestidos aquellos que llevó en el mundo, aunque grises también. Dichas almas pueden, no solamente hablar, sino producir sonidos, tales como suspiros, frotes sobre la seda o el papel, golpes sobre los muros o muebles, o ruido de calzado a larastra. Asimismo, son capaces de mover los objetos más pesados y de abrir y cerrar las puertas, etc.»

Se ha podido comprobar que estas descripciones no eran imaginarias, pues antes de producirse las manifestaciones, venían anunciadas por los espíritus. Además, estas apariciones dan nombres propios, fechas y relatos de acontecimientos, cuya exactitud ha podido reconocer el Dr. Kerner. Deleuze, Billot1 y sobre todo Cahagnet 2, han publicado observaciones muy numerosas, en las cuales son descritas con la mayor minuciosidad las personas difuntas, y frecuentemente, sin que sea posible la hipótesis de la intervención de una lectura de pensamiento del sonámbulo en los asistentes (caso del abate Almignana). Se cuentan por millares los médiums videntes cuya facultad ha sido auténticamente comprobada. Roberto Dalee-Owen cita un notable ejemplo personal. Dos médiums videntes, desconocidos uno de otro, habitantes en una ciudad lejana y desconocidos igualmente de dicho Sr. Dale-Owen, le hicieron, el retrato exacto de una amiga llamada Violeta, la cual había fallecido hacía 40 años. Conozco una señora que goza constantemente de la vista de los Espíritus.

Los ve ir y venir cual si fueran seres vivos, y algunas veces le resulta difícil la distinción entre hombres y desencarnados. En diversas ocasiones he comprobado que sus visiones eran auténticas, puesto que ha hecho el retrato de algunos espíritus que han sido perfectamente reconocidos por los allegados. Entre los varios casos que se citan, existe el de haber producido el retrato de un caballero fallecido hacia 15 años, y que fue reconocido por la que fue su esposa.

1 Billot. Correspondance sur le Magnetisme vital, fenómenos de aportes y desdoblamientos comprobados en 1820.
2 Cahagnet. Arcanes de la vie future dévoilés, e volúmenes con más de 200 descripciones de difuntos reconocidas verídicas.

La literatura espírita es rica en afirmaciones de este género, comprobadas en ciertos casos por la fotografía transcendental de la forma invisible. Lo que parece resultar del conjunto de estos hechos, es, que la apariencia bajo la cual se ven los espíritus, no es debida en muchas ocasiones a un acto de su voluntad. Cuando ignoran que se les observa, no tienen interés en ocultarse. Aunque en el espacio viven bajo una forma semejante a la que tenían aquí en la Tierra, es naturalmente sin intervención voluntaria de su parte. Semejante forma les individualiza, haciendo parte de sí mismos. Pero existen casos en los que, a semejanza de lo que podría hacer un hábil actor, la aparición cambia de forma y aspecto. Esta modificación exterior es debida a la plasticidad de la envoltura supra material que por el imperio de la voluntad puede sufrir una transformación. Es sobre la substancia del periespíritu donde este molde se produce.

Semejante a esos figurines de caoutchoud sobre los cuales pueden producirse las más extrañas deformaciones, volviendo a adquirir su forma primitiva tan pronto como cesa de comprimirles, el periespíritu vuelve a adquirir su forma normal cuando la voluntad no interviene. Lo que acabamos de exponer no es una creencia «groseramente sensorial», como dice el Dr. Harttmann, sino que es un hecho bien comprobado, según lo prueban las fotografías de espíritus y los moldes de materializaciones. La hipótesis de que la imagen que se fija en la placa sensible no es más que una idea exteriorizada por la conciencia sonámbula del médium, quien a su vez la recibe de la conciencia sonámbula de los asistentes, queda destruida por la fotografía de una persona difunta, obtenida en ausencia de toda persona que la haya conocido en vida M. Aksakof ha citado numerosos ejemplos de este fenómeno 1. Tal es el retrato de la señora Bonner producido sobre la fotografía del Sr. Bromson Murray, quien así como Munler, que era el operador, ignoraba completamente su existencia. Dicho espíritu se hizo fotografiar más tarde con un cambio de actitud, en la misma, placa que se utilizaba para retratar a su marido. Semejantes modificaciones en la reproducción del mismo personaje, demuestran que lo que se fija en la placa sensible, no son simples imágenes flotando en el espacio.

1 Aksakof. Animisme et Spiritisme, páginas 607 y siguientes.

M. Dow ha obtenido la fotografía de Mabel Waaren, joven señora a quien conoció en vida; pero al propio tiempo obtuvo el retrato de una amiga de ella de apellido Lizzie Benson, y a la que M. Dow jamás había visto, La madre de Lizzie Benson, al ver la fotografía, exclamó: «Me parece una cosa difícil de creer aunque lo veo, pero estoy obligada a convencerme, pues me consta que a la difunta jamás le habían retratado.» También es una hipótesis desmentida por los hechos la de suponer que el espíritu no conserva su sustancialidad más que poco tiempo antes de la separación de su cuerpo físico, pues con frecuencia se prueba lo contrario. Véase el siguiente caso que refiere el Dr. Thomson en carta que dirigió el año 1873 al director del Spiritual Magazine (pág. 475.)

«Muy señor mío: Conforme a mi promesa, tengo el gusto de informar os respecto a que la figura que se fijó sobre mi fotografía, ha sido reconocida como el retrato de mi madre, la cual murió después de mi nacimiento hace cuarenta y cuatro años. Como jamás había yo visto ningún retrato de ella, no me fue posible reconocer su semejanza; pero habiendo enviado dicha fotografía a su hermano, rogándole me dijera si le encontraba alguna semejanza con alguno de mis parientes muerto ya, obtuve la contestación, de que en los rasgos de la cara del retrato que le enviaba, reconoció los de mi madre. Vuestro affmo., ― G. Thomson.»

Puede que resulte más racional admitir lo que los hechos nos demuestran, es decir, la sustancialidad del alma y la conservación de la forma física, que imaginar una entidad transcendental de la que no se pueda comprender la naturaleza y cuya realidad no sea posible revelar experimentalmente. Por lo demás, las materializaciones demuestran tales caracteres fisiológicos y anatómicos, que apenas se puede atribuir la corporeidad, de esas creaciones temporales a la voluntad del espíritu. A fin de no prolongar inútilmente la discusión, tomemos el caso típico que excluye la posibilidad de explicar la aparición por una transfiguración del médium o de su doble. Examinemos inmediatamente uno de los relatos en los que se comprueba la presencia simultánea de muchos espíritus tangibles y del médium desdoblado. Parece evidente que puesto que estos seres temporalmente objetivos, hablan, andan y poseen un cuerpo físico no pueden ser creaciones del pensamiento del médium, sino que son individualidades independientes. Esta afirmación viene atestiguada por los Sres. Reimers y Oxley, investigadores intrépidos y honorables, los cuales han estudiado semejantes fenómenos 1.

1 Aksakof. Obra citada, pág. 139 y siguientes. Véase asimismo, la Revue Spirite, 1878, página 65 y siguientes.

Al terminar un gran número de sesiones, quedaron persuadido de que dos formas materializadas conocidas con los nombres de «Bertie» y «Lily», eran diferentes entre sí e independientes del médium, porque cada uno de estos espíritus ha podido producir, en diferentes ocasiones, moldes de manos y pies materializados, que siempre tienen la misma forma para cada espíritu; en segundo lugar, porque estas materializaciones produjeron moldes idénticos, con todo y ser reemplazado el primer médium, que lo era la Sra Firman, por otro médium, que era el Dr. Monck 2.

2 Dice el Sr. Reimer (que obtuvo los mismos fenómenos con ayuda de otros médiums, que fueron, el, D. Monck y el hijo de nuestro médium habitual». Revue Spirite, 1878, página 71.

He aquí de qué modo el Sr. Reimers, relata estos hechos: «Muy pronto la fuerza oculta empezó a actuar, oyéndose el cabrilleo del agua. Pocos minutos después fui advertido para que me levantara y extendiera las manos en actitud encorvada, para retirar los moldes. Sentí el contacto de un molde en parafina, y en el instante el pie materializado se desprendió con la rapidez del rayo, produciendo un extraño sonido, y dejando el molde entre mis manos. Esta misma noche obtuvimos las dos manos. Los tres yesos llevan exactamente las líneas y rasgos característicos de las manos y pies de Bertie, según los había observado cuando sus moldes habían sido obtenidos en las sesiones celebradas con la Sra. Firman.» Esta observación demuestra la independencia de la materialización vis a vis del médium. A continuación copiamos otra prueba absoluta, extraída de unas notas del Sr. Oxley, relativas a una ulterior sesión (Spiritualist, 24 Marzo 1878).

«Muy pronto dos figuras de mujeres, que conocemos con los nombres de «Bertie» y «Lily», se presentaron en la abertura de los cortinajes, y cuando el Dr. Monck pasó su cabeza a través de dicha abertura, aquellas dos figuras asomaron la cabeza por encima de los cortinajes, en tanto que dos figuras de hombre «Milke» y «Richard» las separaban por ambos lados haciéndose visibles. De modo que simultáneamente percibimos al médium, y a cuatro figuras materializadas, de las que cada alma ofrecía rasgos particulares que la distinguían de las demás, como ocurre entre personas vivas. Es inútil decir que fueron tomadas todas las medidas de precaución para impedir cualquier superchería, y que si se hubiera intentado el fraude, nos habríamos dado cuenta a la menor tentativa.» Está de más que digamos que los moldes procedentes de Bertie o de Lily son verdaderas piezas anatómicas; por lo mismo, no se trataba de imitaciones más o menos perfectas de miembros humanos, como las que produciría una acción voluntaria. Es la misma naturaleza la que se descubre con una complejidad inimitable. M. Aksakof dice a este propósito lo que sigue (pág. 148): «La forma en yeso del pie de Bertie que he recibido del señor Oxley, presenta particularidades convincentes en alto grado; los huecos formados por los dedos al nivel de su reunión con la planta, han debido necesariamente ser llenados de parafina y formar eminencias verticales que infaliblemente se hubieran quebrado a haberse retirado el pie del modo acostumbrado, siendo así que la forma de los dedos quedó intacta. Existe otra circunstancia significativa, y es, que no tan solo se han reproducido las cavidades y hundimientos de una manera perfecta, sino que se han marcado con la mayor claridad las líneas sinuosas que surcan la planta del pie (en número de 50 por pulgada, poco más o menos) según ha comprobado el Sr. Oxley».

Parece por lo mismo bien establecido, según se deduce de las experiencias mencionadas, que la envoltura fluídica que se observa, contiene el plan orgánico de un ser vivo hasta en sus más pequeños detalles, y parece verosímil que si se pudieran obtener moldes o impresiones de todas las apariciones, se encontraría constantemente este carácter morfológico del organismo invisible. He aquí algunos hechos que establecen el fundamento de esta opinión. Cuando apenas se halla acentuado el grado de materialización de los seres que producen los fenómenos, de modo que el ojo pueda percibirlos, el comienzo de tangibilidad necesaria para la obtención de trazos materiales se acusa por los mismos detalles anatómicos que cuando el grado de materialización es completo. Desde el instante que principia la objetivación se muestran las propiedades funcionales del periespíritu de un modo mecánico, automático. El astrónomo Zoëllner afirma 1 que durante una de las experiencias que realizó con Slade, se produjo la impresión de una mano invisible en un vaso lleno de harina en flor, quedando señaladas de un modo bastante claro todas las sinuosidades de la epidermis, no habiendo perdido de vista las manos del médium, que permanecieron constantemente sobre la mesa. La mano impresa sobre la harina era más grande que la de Slade. En otra ocasión se obtuvo una impresión duradera sobre un papel ennegrecido a la llama de una lámpara de petróleo. Slade se descalzó inmediatamente, mostrando que en ninguno de sus pies había la más pequeña señal de humo negro, comprobándose además que la huella del pie estampada sobre el humo negro, tenía cuatro centímetros más de extensión que el pie del médium. Dicha huella era la de un pie comprimido por una bota, pues un dedo estaba tan completamente recubierto por otro, que no era posible verle. No podía atribuirse semejante impresión al doble de Slade sino que había de ser producida por un ser que poseyera esta deformación característica conservada en la forma fluídica.

1 Zoëllner; Wisseschaftliche Abbandlungen. Vol. II. 2 Dr. Wolf, Startling facts. Pág. 481.

El Dr. Wolf 2, en una sesión celebrada con la Srta. Hollis, vio hacer evoluciones rápidas a una mano, y después de colocarse sobre un plato que; contenía harina, se retiró no sin haber antes sacudido las partículas adherentes. «La huella que quedó en la harina representaba la mano de un hombre adulto con todos los detalles anatómicos.» El profesor Denton, inventor de los moldes a la parafina, en la primera sesión que celebró con la Sra. Hardy, obtuvo de 15 a 20 moldes de dedos de toda forma y tamaño. Sobre los más grandes como sobre los de dimensiones normales, vio todas las líneas, hundimientos y relieves que se observan en los dedos humanos. El escultor O'Brien examinó siete modelos en yeso de manos materializadas encontrándolas de una «maravillosa ejecución,» reproduciendo todos los detalles anatómicos, así como las desigualdades de la piel, con una finura tan grande como la que podría obtenerse modelando un miembro humano, aunque para este sería preciso un molde en piezas, en tanto que los modelos sometidos a su examen no llevaban «ninguna traza de soldadura.» El relato del señor Denton dice que uno de esos moldes «se parece singularmente, tanto en forma como en tamaño» al molde de la mano del Sr. Enrique Wilson, cuya extremidad fue exhumada por el Sr. O'Brien poco tiempo después del fallecimiento de aquél, con motivo de tomar el molde de la cara sobre yeso.

En este ejemplo se atestigua de un modo indubitable la conservación de la forma humana. El Dr. Nichols confirma lo mismo a propósito de la mano de su hija, que se obtuvo con el mismo proceder. «Esta mano (dice) no tiene nada de la forma convenida que creen los estatuarios. Es una mano puramente natural, anatómicamente correcta, poniendo en relieve los huesos, venas y las menores sinuosidades de la piel. Es la mano que tantas veces había estrechado durante su existencia mortal». Podríamos multiplicar estos testimonios que establecen que el espíritu tiene un organismo invisible cuya forma exterior es idéntica a la de un cuerpo terrestre; haciendo creer algunas observaciones, que tal semejanza tiene asimismo lugar para todos los órganos internos. En la célebre descripción de Katie-King dada por Crookes, el eminente observador declara que la aparición tenía un pulso que latía regularmente 75 veces por minuto, en tanto que el de la Srta. Crook, alcanzaban pocos instantes después el número de 90, su cifra normal. Apoyando la cabeza sobre el pecho de Katie se percibía el latido de un Las vidas sucesivas corazón, notándose que los pulmones eran más sanos que los de la médium. Por consiguiente, tanto si se ve en Katie un desdoblamiento de la Srta. Crook, como si se ve un espíritu, el hecho es que la aparición totalmente materializada encierra un mecanismo interno absolutamente semejante al de un vivo.

El Sr. A. R. Wallace, en una carta al Sr. Erny, escribe 1: «Algunas veces la forma materializada no parece más que una máscara, incapaz de hablar o de hacerse tangible a un ser humano. En otras circunstancias, la forma tiene todas las partes características de un cuerpo vivo y real, pudiendo moverse, hablar, escribir y desarrollar calor al tacto. Tiene «sobre todo una individualidad y cualidades físicas y mentales completamente diferentes de los del médium.»

1 Erny, Le psychisme experimental.

En una sesión celebrada en Liverpool con un médium no profesional, el Sr. Burns, editor del Médium, vio aproximársele un espíritu con el cual había estado mucho tiempo en relación, «me estrechó la mano con tanta fuerza (dice el narrador), que percibí el crujido de una de las articulaciones de sus dedos, tal como ocurre cuando se estrecha la mano con fuerza. Este hecho anatómico fue corroborado; por la sensación que experimenté de tener una mano perfectamente natural.» El Dr. Hitchman, que formaba parte de este círculo, escribía el siguiente párrafo al Sr. Aksakof 2: «Creo haber obtenido; la mayor certeza científica, de que cada una de las formas aparecidas, era una individualidad distinta de la envoltura material del médium, pues yo las he examinado con ayuda de diversos instrumentos, comprobando la existencia en ella de respiración y circulación, y habiendo además medido su talla, y circunferencia del cuerpo, pudiendo apreciar su peso, etcétera.»

2 Obra citada pág. 228.

Estos testimonios múltiples y reiterados no permiten dudar que el alma posea después de la muerte una sustancialidad que contiene las leyes organogénicas del cuerpo humano. Sabemos que la materia y la energía de que tiene necesidad la aparición para tangibilizarse, son suministradas por el médium y algunas veces por los concurrentes. Las comprobaciones hechas sobre ciertos sujetos durante las materializaciones han establecido que las variaciones de peso del médium, estaban sincronizadas y ligadas al objetivo del fantasma 1. Además, el estudio atento de los moldes revela claramente, que si la forma pertenece al espíritu, la materia procede del médium, pues semejantes moldes presentan particularidades cutáneas que descubren la edad de dicho médium. Así pues, relacionando sencillamente los hechos de desdoblamiento, con los fenómenos de materialización, aparece claramente que el alma, tanto en vida como después de la muerte, se halla revestida siempre de una envoltura substancial, invisible normalmente e imponderable, pero que contiene las leyes biológicas que presiden a la organización del cuerpo humano.

No tratamos de investigar cuál es esta sustancialidad, limitándonos únicamente a adoptar la palabra periespíritu (de peri, al rededor Spíritu, espíritu) que en nada prejuzga su naturaleza; de lo que estamos seguros es, de que el periespíritu no es un producto del cuerpo físico, porque puede desprenderse del mismo aun en vida, que sobrevive a la destrucción del organismo material, y que contiene, aún después de la muerte, las leyes organogénicas que permiten reconstituir momentáneamente un ser humano. En las sesiones de materializaciones, asistimos a una suerte de encarnación temporal, anormal, cuya duración es muy corta, permitiéndonos esto deducir, que es el mismo fenómeno el que se produce naturalmente cuando venimos al mundo.

1 Aksakof. Un cas de dématérialisatión partielle du corps d'un médium.

Gabriel Delanne



 
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